Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

martes, 24 de mayo de 2011

(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (23-05-11)

Por: VTV / Aporrea.org
Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión
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Video streaming by Ustream

Bob Marley, solo en el cementerio de Nine Mine


PRENSA LATINA (Desde Kingston, Jamaica. Colaboración para ARGENPRESS CULTURAL)

Cuando llegan al cementerio de Nine Mine, al noroeste de Kingston, los peregrinos hacen silencio y después, entre susurros, cualquier conocedor identifica la letra de Soul Rebel o Redemption Song: están frente a la tumba de Bob Marley.

A 30 años de la muerte de la leyenda del reggae, personas de todo el mundo viajan hasta el poblado jamaiquino donde nació y descansan los restos del cantante rasta de los dreadlocks (trenzas) y la bandera tricolor.

"Es la excursión que todo fan de Marley debe hacer", dicen las guías turísticas del país caribeño, y miles lo cumplen al pie de la letra, más en estos días de aniversario.

El 11 de mayo de 1981 el cáncer convirtió en mito al primer hombre que desplegó por el mundo la música de la región y la convirtió en símbolo de rebeldía e identidad, tal vez por eso hoy las calles del poblado tienen un ritmo peculiar.

Fue en otros tiempos una aldea desconocida, pero está ahora llena de quincallas y vendedores ambulantes, que prometen "al mejor de los precios" pullovers de souvenir, collares de piedras rojas, verdes y amarillas, discos, carteles, libros, postales y hasta supuestas reliquias del líder de The Wailers.

Desde inicios de semana, decenas de guías del movimiento socio-religioso Rastafari esperan por los recién llegados en las esquinas, con sus típicos sombreros tejidos, para llevarlos por los lugares donde comenzó a crecer la leyenda.

El recorrido comienza en la casa en que nació Marley el 6 de febrero de 1945, pasan por el monte Zion Rock, donde el cantante solía meditar, siguen hasta un lugar llamado The Pillow (el mismo de la canción Talking Blues) y terminan en el mausoleo, mientras cantan algún tema conocido o besan la losa.

Antes de partir, muchos dejan piedritas o papeles con deseos sobre la bóveda, otros colocan sus collares y muchos realizan ritos de veneración, que incluyen meditaciones y, por supuesto, humadas de la hierba narcótica, conocida aquí como ganja.

Familiares de Marley viven todavía en esta casi aldea, a un par de kilómetros de la parroquia de Saint Anne, unos lejanos y otros más próximos, como primos, tíos, alguna de su veintena de esposas o de sus 14 hijos, quienes controlan los negocios locales.

Los precios se dispararon en los últimos tiempos y una foto del músico puede volverse varios dólares, "hay que aprovechar la ocasión", dicen los comerciantes.

Mientras, cuando se cierran las puertas del cementerio de Nine Mine, callan los susurros de canciones en inglés, las piedras son botadas de encima de la tumba y los restos de Bob Marley, bajo una lluvia pertiz en esta primavera, vuelven a quedar solos.

Con la misma soledad, tal vez, de su mensaje de justicia y defensa de los oprimidos, que entre tantas ventas y visitas, parece pasar a un segundo plano ¿en estos días?.

"Viejos piratas, sí, ellos me robaron y me vendieron a barcos mercantes", cantó Marley en uno de sus temas más conocidos.

viernes, 20 de mayo de 2011

Lula: izquierda gobierna con “más competencia” que derecha en Latinoamérica

Luiz Inacio Lula Da Silva

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva sostuvo este jueves que la izquierda latinoamericana ha gobernado con “más competencia” que la derecha, durante el Foro de Sao Paulo en Nicaragua, donde el presidente anfitrión Daniel Ortega centró su discurso en Libia.
“Hemos probado que la izquierda gobierna con más competencia de lo que la derecha gobernó durante” todos estos años, destacó Lula, ante más de 150 líderes de la izquierda latinoamericana que participan en el Foro.

Lula -quien gobernó Brasil del 2003 al 2011- puso como ejemplo las políticas económicas que impulsó durante su mandato para erradicar la pobreza y mejorar el nivel de vida de la clase media.

Subrayó, sin embargo, que es necesario promover “una discusión más profunda” sobre el desarrollo de las fuerzas izquierdistas, para “fortalecer los partidos políticos, construir alianzas y ganar elecciones”.

Lula señaló que la izquierda ha dado grandes pasos en su evolución desde que se constituyó el Foro de Sao Paulo en 1990, lo que le ha permitido llegar por la vía democrática al gobierno en muchos países del continente.

Hace 20 años era difícil imaginar que algún día “un indio” como Evo Morales conquistaría el poder en Bolivia, o que la izquierda gobernaría potencias económicas como Argentina y Brasil, destacó.

Consideró además que el Partido Comunista de Cuba fue crucial para forjar esta unidad y que el gobernante Frente Sandinista de Nicaragua, que dirige el presidente Daniel Ortega, “es la fuerza democrática más viva, que más ha evolucionado” en el hemisferio.

Lula presidió el primer día de debates del Foro de Sao Paulo, junto a Ortega y al ex presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Ortega por su parte centró su discurso en la situación del conflicto en Libia, donde las fuerzas aliadas de la OTAN hundieron el jueves ocho buques de guerra de las fuerzas leales al líder Muamar Gadafi.

“Teníamos que hablar de lo que está aconteciendo en Libia (…) Mientras estamos aquí conversando” en Managua, “en Trípoli, estarán lloviendo las bombas que están asesinando a la población civil”, dijo Ortega.

Ortega es un antiguo aliado del líder libio Muamar Gadafi, quien enfrenta desde febrero una rebelión armada y ataques de potencias occidentales, destinados a impedir la matanza de civiles.

A la cita de la izquierda continental asiste una delegación de bajo nivel del gobierno libio, integrada por los embajadores de Libia en Venezuela y Cuba, quienes expondrán “los brutales ataques de las potencias imperialistas”, según indicó el portal oficial 19 Digital.

Unos 150 dirigentes de 42 partidos y grupos de izquierda del continente participan del encuentro, que sesiona en Managua hasta este viernes.

Además de los mencionados Lula y Zelaya, al foro asisten la Premio Nobel de la Paz de Guatemala, Rigoberta Menchú; el presidente del Congreso de Cuba, Ricardo Alarcón; el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, y el vicepresidente del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Manh Hung, entre otros.

(Con información de AFP)

jueves, 19 de mayo de 2011

"El imperialismo del siglo XXI" (Capítulo I – Parte III): La teoría clásica del imperialismo

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

El sentido de la polémica

La discusión sobre los intereses en juego en las acciones imperiales dividía en forma categórica a los marxistas de esa época. Aunque Lenin reconocía el carácter lucrativo de la guerra para los financistas y fabricantes de armas, resaltaba la dinámica estructuralmente militarizada del capitalismo. Consideraba que las conflagraciones eran el mecanismo utilizado por los poderosos para zanjar sus principales diferendos. Esos enfrentamientos dirimían, además, las relaciones de fuerza y reabrían la expansión económica. La guerra cumplía una función depuradora de los capitales obsoletos.

Luxemburg presentó otra explicación del mismo diagnóstico. Describió cómo el imperialismo servía para descargar los sobrantes invendibles en las metrópolis. Las dificultades para vender esos productos (y asegurar la consiguiente realización de la plusvalía), forzaba la búsqueda de mercados adicionales en la periferia. La conquista de estas regiones aportaba una válvula de escape a los desajustes creados por ritmos de acumulación superiores a la capacidad de consumo de la población. (5)

Otras interpretaciones convergentes ponían el acento en las contradicciones creada por la internacionalización del capital. Trotsky sostenía que el sistema había alcanzado a principio del siglo XX una dimensión mundial, que desbordaba los marcos vigentes para el desenvolvimiento de las fuerzas productivas. Esa estrechez de las economías nacionales forzaba una sucesión de expansiones externas, que terminaban en conflictos armados. (6)

Todos estos enfoques resaltaban en común las causas objetivas de la guerra. Cuestionaban la reducción socialdemócrata del problema a una conspiración de los bancos y la industria militar. Destacaban que esa simplificación omitía el generalizado compromiso de los principales sectores de las clases dominantes con la acción imperial.

Lenin fue el principal vocero de estas posturas y su texto resumía el programa de todas las vertientes de la izquierda frente a la guerra. El escrito subrayaba que los enfrentamientos bélicos expresaban contradicciones, que el capitalismo no podía regular. Por esta razón objetaba la propuesta de desarme, señalando que la paz debía conquistarse, junto a una lucha popular simultánea por la erradicación de la explotación.

Esta visión criticaba la búsqueda de concertaciones y equilibrios entre las potencias, que promovía Kautsky, resaltando el carácter coercitivo del capitalismo. Recordaba que las burguesías necesitaban ejércitos, marinos y cañones para imponer tratados de libre-comercio, forzar el cobro de las deudas y garantizar los réditos de la inversión externa.

Lenin intentaba presentar una caracterización política completa de las fuerzas en pugna. No sólo distinguía dos bloques de agresores y agredidos, corporizados en los capitalistas y los trabajadores. También llamaba la atención sobre las diversas formas de opresión nacional, que generaba la belicosidad imperialista en la periferia. En oposición la expectativa de Kaustky de avanzar hacia una paulatina distensión en estas áreas, proponía extender la resistencia contra la guerra a todo el universo colonial.

El líder bolchevique destacaba la existencia de dramáticas conversiones de antiguas víctimas en nuevos victimarios imperiales. Alemania ya no libraba guerras defensivas contra el expansionismo ruso, sino que actuaba como potencia ocupante de regiones vecinas. El registro de estos cambios era vital para impugnar las justificaciones de la belicosidad germana, con falsos enunciados de soberanía.

Lenin escribió su folleto en un terrible escenario de inmolación popular al servicio de lucro. El tono virulento del texto refleja la conmoción que suscitaba esa masacre. Es importante recordar ese contexto omnipresente de la guerra, para comprender la función política del libro y registrar en este marco los problemas teóricos en juego.

¿Asociación o rivalidad?

Kaustky concibió su propuesta de desarme como parte de un proyecto de desenvolvimiento pacífico del capitalismo. Consideraba que ese proceso sería factible, si los grupos capitalistas de los principales países concertaban una asociación “ultra-imperialista”.

Estimaba posible erradicar la amenaza guerrera, conformando una red multinacional de empresas, que actuarían en común en áreas específicas. Kautsky resaltaba el interés de muchas fracciones burguesas por realizar negocios conjuntos, que superaran las viejas rivalidades. Pensaba que las conflagraciones inter-imperialistas bloqueaban esa convergencia y propugnaba la erradicación de esa traba, mediante una neutralización de la carrera armamentista. (7)

El líder socialdemócrata deducía esa posibilidad de la preeminencia alcanzada por las grandes corporaciones. Si se evitaba la guerra, la nueva red de alianzas conduciría a federaciones políticas, que consolidarían un nuevo cuadro de tolerancia internacional y negocios asociados.

Lenin rechazó esa tesis de manera contundente. Consideró que la teoría del “ultra-imperialismo” era un “ultra-disparate”, basado en la falsa expectativa de alianzas permanentes, entre capitalistas de distinto origen nacional. Para el líder bolchevique esa concertación era una burda fantasía. Estaba concebida a partir de razonamientos abstractos, que presuponían escenarios económicos inviables.

La principal objeción que Lenin interponía a ese modelo era la naturaleza conflictiva del capitalismo. Para el dirigente ruso el modo de producción vigente estaba sujeto a un desarrollo desigual, que multiplicaba los desequilibrios e intensificaba las contradicciones. Estimaba que las tensiones se acumulaban con la expansión del sistema, impidiendo la concreción de asociaciones empresarias estables. Pensaba que los acuerdos ultra-imperiales eran tan impracticables, como la disipación de la competencia militar. (8)

Pero Lenin no expuso este argumento de forma genérica. Lo refería a la coyuntura bélica que imperaba al comienzo del siglo XX. La presión hacia la colisión militar era tan fuerte, que tornaba imposible la constitución de las compañías multinacionales.

Lenin registraba cuál era la tendencia geopolítica predominante en ese momento, aplicando el realismo que signó toda su acción política. Percibía claramente el agotamiento del período de alianzas que había prevalecido durante la etapa precedente. Observaba que en el nuevo siglo, la competencia asfixiaba los compromisos y el proyecto ultra-imperial sucumbía, ante la inminencia de la guerra. Kautsky había perdido el olfato básico para captar este contexto.

El análisis de Lenin estaba específicamente referido a esa coyuntura. No desconocía, ni objetaba la existencia de tendencias asociativas entre los distintos grupos capitalistas. Incluso postulaba una teoría del monopolio que resaltaba la intensidad de las concertaciones, los pactos de caballeros, las coaliciones y los acuerdos secretos, entre los principales grupos de financistas e industriales.

Esos compromisos eran explícitamente reconocidos como una tendencia dominante. Pero Lenin restringía su viabilidad a las firmas y los bancos del mismo origen nacional. Esta caracterización se basaba en una minuciosa lectura de los datos de la época. Las concertaciones eran numerosas, pero sólo incluían acuerdos entre capitalistas norteamericanos, alemanes, franceses o ingleses. No se extendían a los entrelazamientos multinacionales.

Para Lenin esta combinación de acuerdos nacionales y disputas internacionales era un rasgo predominante del capitalismo. Consideraba que a principios del siglo XX, la internacionalización de la economía no se extendía a la gestión global de este proceso y estimaba que el choque entre ambas tendencias inducía a la guerra. Al igual que Bujarín destacaba la fractura creada por capitales que cruzaban las fronteras y estados que se retraían hacia la administración cerrada, para proteger territorios, mercados y materias primas. La expansión global chocaba con esta restricción, generando batallas inter-imperiales por el reparto del mundo. (9)

Esta interpretación reconocía la creciente gravitación de las asociaciones capitalistas, pero restringía su alcance al ámbito nacional. La tendencia a la internacionalización que subraya Kautsky era aceptada en ciertas áreas restrictivas (migraciones, circulación de capital), pero desechada como curso prevaleciente del capitalismo.

Este enfoque remarcaba la gravitación de las presiones nacionalizadoras en todas las actividades centrales de la producción, las finanzas y el comercio. El impulso globalizador era neutralizado por las fuerzas que estimulaban el repliegue de los cuerpos nacionales y la conformación de bloques competitivos. Esta autarquía bloqueaba la internacionalización, potenciaba el gasto militar y generalizaba las conflagraciones bélicas. (10)

La crítica de Lenin al ultra-imperialismo de Kaustky se inspiraba, por lo tanto, en un análisis concreto del capitalismo de ese período. Resaltaba el predominio de la rivalidad sobre la asociación internacional, mediante un registro de las evidencias de ese momento. Observaba en la coyuntura bélica una confirmación de las tendencias al choque, en desmedro de las presiones hacia la concertación.

Este mismo razonamiento utilizó Lenin para remarcar la primacía de la crisis sobre la prosperidad, en el debut de la prolongada turbulencia de entre-guerra. El líder bolchevique no le asignaba a las regresiones económicas un carácter absoluto, como lo prueba su polémica con los populistas en torno al desarrollo capitalista de Rusia.

En oposición a los teóricos narodnikis -que descalificaban la posibilidad de ese desenvolvimiento- Lenin detallaba todas las áreas de potencial expansión del capitalismo, en la atrasada economía rusa. Todos sus diagnósticos estaban invariablemente referidos a situaciones, contextos y momentos específicos. (11)

La polémica contra el ultra-imperialismo estaba condicionada por ese escenario. Su objetivo era cuestionar las terribles consecuencias políticas de un diagnóstico irrealista y un razonamiento asustadizo, que negó primero la inminencia de la guerra y desconoció posteriormente los efectos de esa matanza.

Notas:
5) Luxemburg, Rosa, La acumulación del capital. Editorial sin especificación, Buenos Aires, 1968, (cap 25, 26, 27). Luxemburg Rosa “Perspectives and Projects”, Classical Analyses of Imperialism, 1915, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming)
6) Trotsky León, Tres concepciones de la revolución rusa. Resultados y perspectivas, Editorial El Yunque, Buenos Aires, 1975.
7) Kautsky Karl, “Imperialism”, september 1914, New Left Review, n 59, 1970, London.
8) Lenin Vladimir, “Prólogo”, Bujarin Nikolai, La economía mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.
9) Bujarin Nikolai, El imperialismo y la acumulación de capital, Tiempo Contemporáneo, Buenos Aires, 1973, (cap 5).
10) Bujarin Nikolai, La economía mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.
11) Lenin Vladimir, El desarrollo del capitalismo en Rusia, Editorial Ariel, Barcelona 1974.

Claudio Katz es economista, investigador y profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).
 

miércoles, 18 de mayo de 2011

"El imperialismo del siglo XXI" (Capítulo I – Parte II): La teoría clásica del imperialismo

Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Las causas del militarismo

El líder bolchevique encaró una polémica más frontal contra Kaustky. Consideraba que las guerras inter-imperialistas eran inevitables, en cierto estadio de la acumulación. Estimaba que los capitalistas debían lanzarse a la conquista exterior, una vez completado el desenvolvimiento de los mercados internos. Esta compulsión derivaba en confrontaciones por los mercados y las fuentes de abastecimiento.

El carácter violento de estas pugnas obedecía a juicio de Lenin al agotamiento de extensiones coloniales, ya repartidas entre las viejas potencias. Esa distribución reducía los márgenes de cualquier negociación. Los imperialismos emergentes estaban obligados a disputar territorios, al tener bloqueado su ascenso. La intensidad de la acumulación y la estrechez de las regiones apetecidas imponían estos desenlaces bélicos.

En estos choques se jugaba el manejo de las materias primas necesarias para el desenvolvimiento industrial de cada metrópoli. Todas las tratativas ensayadas para evitar las confrontaciones, fracasaban por esa imposibilidad de acordar el reparto de las áreas que proveían insumos.

Lenin resaltaba el desinterés de todas las potencias por estabilizar soluciones de compromiso. Se indignaba frente a la ceguera que exhibían los socialdemócratas, ante la hipocresía oficialista. Consideraba que esa retórica anestesiaba la conciencia popular, al generalizar ilusiones que enmascaraban la preparación de la guerra. También estimaba que las rivalidades económicas se transmitían a la esfera militar y cuestionaba tanto las utópicas expectativas de desarme, como los llamados a la cooperación de los industriales.

Con el mismo argumento objetaba la presentación del militarismo, como un simple acto electivo de las clases dominantes. Entendía que el armamentismo era indisociable del capitalismo y de las consiguientes confrontaciones entre potencias. Consideraba absurdo presentar al imperialismo como una “política preferida del capital”, al estimar que esa orientación constituía una necesidad para el conjunto de los opresores.

Siguiendo esta caracterización, Lenin destacaba la inutilidad de cualquier intento de persuasión de los acaudalados. Consideraba que estos sectores discutían en la mesa de negociación, lo que resolvían en las trincheras. Por esta razón los acuerdos de un periodo se transformaban en confrontaciones de la fase ulterior. Cuestionaba las ingenuas creencias en la primacía del primer curso y alertaba contra las falsas expectativas pacifistas.

Lenin no aceptaba la presentación de la guerra como una decisión aberrante de las elites. Estimaba que el curso belicista correspondía a tendencias objetivas del capital, derivadas de la competencia por la ganancia. Sostenía que el único sendero de pacificación genuina era el inicio de una transición al socialismo. El estallido de la Primera Guerra confirmó las caracterizaciones de Lenin y puso de relieve todos los errores de la apuesta pacifista de Kautsky.

Esta diferencia de percepciones obedeció a causas y posturas políticas. El dirigente bolchevique detectó las principales contradicciones del capitalismo de su época y mantuvo una actitud revolucionaria. El líder socialdemócrata privilegió sus deseos a la consideración de las tendencias reales y demostró una gran permeabilidad a las exigencias de los poderosos.

Estas asimetrías ilustraron también la distancia que separaba a los políticos revolucionarios y reformistas de ese período. El punto en discordia era el rechazo o la resignación frente a una guerra inter-imperialista. Lenin encabezó la resistencia al desangre bélico e impulsó el internacionalismo. Su teoría del imperialismo se cimentó en esta estrategia política.

Claudio Katz es economista, investigador y profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

"El imperialismo del siglo XXI" (Capítulo I – Parte I): La teoría clásica del imperialismo




Claudio Katz (especial para ARGENPRESS.info)

Este artículo es un capítulo de un libro sobre el imperialismo contemporáneo de próxima aparición.


Resumen


La teoría marxista del imperialismo surgió en un período de grandes guerras por la apropiación del botín colonial. Se forjó en una lucha política contra las justificaciones del militarismo y la expectativa pacifista de evitar la conflagración.

Lenin sintetizó este enfoque en su polémica con Kautsky. Caracterizó las causas de la dinámica belicista y promovió una postura de rechazo revolucionario de la guerra. Luxemburg, Bujarin y Trotsky aportaron otros fundamentos al mismo planteo, en el contexto omnipresente de la sangría bélica. Hay que distinguir esta dimensión política de los problemas teóricos en debate.

Los cuestionamientos a la tesis de la asociación ultra-imperial se basaban en la ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y en la preeminencia de disputas territoriales. A principios del siglo XX prevalecían concertaciones nacionales y choques internacionales. Lenin se inspiró en teorías del proteccionismo, la hegemonía financiera, los monopolios y las inversiones externas de Hilfderding, que también incentivaron la concepción ultra-imperial de Kautsky.

El líder bolchevique rechazaba la interpretación subconsumista de Luxemburg, pero coincidía con su caracterización del imperialismo, como una etapa de grandes convulsiones. Las divisiones políticas entre revolucionarios y reformistas no se extendían al análisis conceptual del imperialismo. Estas caracterizaciones albergaban un complejo campo de elaboraciones cruzadas. Por esta razón, las discusiones sobre la dimensión económica de la etapa, no presentaron el mismo tono polémico que las divergencias frente a la guerra. En este terreno quedaron pendientes muchos temas sin resolución nítida.

La concepción marxista del imperialismo está emparentada con el folleto escrito por Lenin, en el marco de la Primera Guerra mundial y la revolución bolchevique. Ese trabajo alcanzó gran difusión, fue citado y objetado con pasión e influyó sobre varias generaciones de militantes e investigadores. Este perdurable impacto del texto indujo a olvidar el contexto que rodeó a su elaboración. (1)

Preparación de la guerra

El siglo XX comenzó con un gran impulso económico. En las economías metropolitanas predominaba la prosperidad, la innovación tecnológica y la transformación administrativa de las grandes empresas. Como ese crecimiento capitalista incentivó las conquistas de ultramar, el imperialismo se transformó en un concepto dominante. Perdió peso la vieja asociación del término con el despotismo bonapartista francés y ganó terreno su identificación con la supremacía británica de la era victoriana.

Luego de ocupar Egipto (1882) e imponerse en Sudáfrica (1899-1902), Inglaterra forjó una Unión Imperial, que precipitó las confrontaciones territoriales entre las potencias. El retroceso de Francia contrastó con el avance de Alemania, que subió la apuesta y quebrantó los equilibrios europeos. En el continente americano la victoria estadounidense sobre España (1898) ilustró la irrupción de otro competidor y en el Extremo Oriente, Japón desplegó un protagonismo análogo.

El ocaso marítimo de Gran Bretaña sepultaba varias décadas de estabilidad geopolítica y los litigios se acentuaron, cuando los desafiantes del viejo colonialismo comenzaron a extender su empuje productivo al plano territorial. Las disputas por el reparto de las antiguas posesiones otomanas, austro-húngaras y rusas acrecentaron las tensiones entre los codiciosos contendientes.

El aplastamiento de China por Japón, la expansión norteamericana hacia el Pacífico y la conversión de Alemania en la segunda potencia naval del planeta prepararon el estallido general, en un marco de cambiantes alianzas y vertiginosos realineamientos. Gran Bretaña intentó sostener su imperio reforzando el control de las minas sudafricanas y las exacciones impositivas de la India. Trató de tender un cerco al ingreso de mercancías y capitales foráneos, pero no logró contener el avance de sus rivales.

El imperialismo que estudio Lenin corresponde a esa etapa de gestación de los dramáticos enfrentamientos inter-imperiales. El adjetivo “clásico” es muy útil para precisar la especificidad del período comprendido entre 1880 y 1914. Esa fase anticipó las sangrientas matanzas de entre-guerra y preparó el ambiente de una era de catástrofes.

La época analizada por el líder bolchevique constituyó la antítesis de la etapa previa de conflictos acotados y equilibrios militares pos-napoleónicos (1830-1880). Todas las potencias fueron obligadas a renovar sus credenciales en el campo de batalla. La efervescencia militarista, la agresividad racista y la intolerancia chauvinista conducían al tendal de muertos, mutilados y destrozos que rodeó a la Primera Guerra mundial.

El objetivo de todas las matanzas era un botín colonial apetecido por las potencias metropolitanas, que depredaban la periferia, ensanchando las brechas entre ambas regiones. La expansión imperial fue naturalizada con variadas justificaciones colonialistas, basadas en el mito de la superioridad europea.

Se multiplicaron las convocatorias morales a extender la civilización, los llamados religiosos a evangelizar a los pueblos primitivos y las exhortaciones educativas a erradicar la ignorancia. No faltaron las consideraciones biológicas para mejorar la pureza racial y las propuestas económicas, para auxiliar a las naciones subdesarrolladas.

Pero la sangría colonial suscitó también fuertes cuestionamientos en los centros metropolitanos. La crítica liberal al malgasto de ultramar sacudió primero a Inglaterra y se extendió luego a Estados Unidos. En ambos centros tuvo gran impacto la resistencia de los países sometidos.

Estas protestas eran también intensas entre los pueblos que reclamaban independencia nacional, en las fronteras de los viejos imperios en declive (Rusia, Austria, Turquía). La crítica al colonialismo recobró fuerza en países de larga tradición revolucionaria (Francia) y en naciones que albergaban una insurgente clase obrera (Alemania). En este contexto emergió el análisis de Lenin. Todas sus caracterizaciones contemplan problemas debatidos con gran intensidad, en el socialismo europeo de la época.

Ruptura de la socialdemocracia

El líder bolchevique encabezaba el ala izquierda de la socialdemocracia rusa, que a su vez integraba la II Internacional. Participaba activamente en las discusiones de ese agrupamiento, cuyo epicentro era Alemania. El partido socialista germano era una organización obrera de masas, con gran predicamento sindical y fuerte protagonismo parlamentario.

Los debates sobre el imperialismo desataron una fuerte polémica interna, cuando el gobierno presionó a los socialistas para que aprobaran los créditos de guerra, necesarios para el financiamiento de la acción colonial. La corriente derechista influenciada por Bernstein aceptó esta exigencia, argumentando que el país debía protegerse frente a las agresiones externas, asegurando la paz desde una “posición de fuerza”. Justificaba, además, la expansión imperial, afirmando que Europa debía contribuir a la civilización de los pueblos más atrasados.

La vertiente centrista encabezada por Kaustky se opuso. Denunció los crímenes coloniales y presagió terribles consecuencias de una escala bélica. Explicó, además, que Alemania intentaba contrarrestar su arribo tardío al reparto mundial, con acciones militaristas desenfrenadas. Pero esta crítica no le impidió cambiar de actitud frente al acrecentamiento de las presiones oficiales, para alinear a los parlamentarios socialistas con la causa patriótica.

Para evitar el inminente desangre, Kautsky propuso arrastrar a las clases dominantes a una perspectiva de paz. Consideraba que la guerra era un proyecto exclusivo de los financistas y proveedores de armamentos, resistido o aceptado con desgano por la mayoría de los capitalistas. Estimaba que el gasto militar constituía un privilegio de las burocracias y una carga para la burguesía. Consideraba que el imperialismo no era una necesidad económica del capitalismo, sino tan sólo un curso ruin de ese sistema, que podía revertirse con el concurso de los empresarios. (2)

Con este enfoque convocó a evitar la guerra, mediante un desarme internacional acordado entre las principales potencias. Esperaba frenar la escala militar a través de conferencias internacionales, cortes de arbitraje y negociaciones inter-gubernamentales. Apostaba a un liderazgo británico-alemán, que sería auspiciado en ambas partes por las fracciones industriales (interesadas en la prosperidad de los negocios) y enfrentadas con los financistas (que lucraban con la guerra). Estas caracterizaciones eran compartidas por muchos teóricos socialdemócratas. (3)

Luego de muchas vacilaciones Kautsky avaló la aprobación de los créditos de guerra. Esta decisión precipitó una ruptura definitiva con la izquierda del partido. Lenin compartió este rechazo y propició junto a este sector la construcción de una nueva Internacional, opuesta a la capitulación socialdemócrata. Retomaron la denuncia del colonialismo y proclamaron el apoyo activo a la resistencia antiimperialista de los pueblos invadidos.

Este nuevo agrupamiento adoptó un perfil revolucionario. Cuestionó la ilusión de mitigar los conflictos internacionales mediante el desarme y subrayó el carácter efímero de los acuerdos concertados entre las potencias. Destacó que las apetencias coloniales conducían a confrontaciones bélicas, que expresaban necesidades (y no opciones) del capitalismo.

Esta postura fue encabezada en Alemania por Luxemburg, que subrayaba la imposibilidad de congelar la expansión de ultramar. Describía cómo la dinámica competitiva conducía a la sistemática violación de los pactos acordados entre los beligerantes. Cuestionaba especialmente la expectativa de desactivar los preparativos bélicos, con exhortaciones morales o llamados al respeto del derecho internacional.

Luxemburg cuestionaba las políticas exteriores capitalistas basadas en ambiciones de lucro, que corroían la estabilidad de todos los acuerdos internacionales. Objetaba las ilusiones de Kautsky y convocaba a la lucha por el socialismo, como única forma de impedir la matanza de los pueblos. Esta visión sintonizaba plenamente con el enfoque de Lenin. (4)

Notas:
1) Lenin, Vladimir, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Buenos Aires, Quadrata, 2006.
2) Kautsky Karl “Germany, England and World Policy”, august 1900, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).
3) Parvus (Alexander Helphand), “Before the Hottentot Elections”, January 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming). Hilferding Rudolf, “German Imperialism and Domestic Politics”, October 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).
4) Luxemburg Rosa “Petty Bourgeois or Proletarian World Policy?”, august1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming). Luxemburg Rosa “Peace Utopias”, may 1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I" (Brill, forthcoming).

Claudio Katz es economista, investigador y profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).


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(VIDEO) Vea "Dossier" con Walter Martínez (17.05.11)

Los sucesos internacionales y noticias de resonancia mundial en "pleno desarrollo" analizados por el periodista y corresponsal de guerra, Walter Martínez, a través de la señal del canal de todos los venezolanos, Venezolana de televisión.

“Dossier”, único en su estilo en la televisión venezolana, es una herramienta necesaria, que brinda información de actualidad, en un lenguaje directo y de fácil comprensión.


 
 
 
 
 


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martes, 17 de mayo de 2011

La Crisis Histórica


 Dagoberto Gutiérrez

Crisis es la palabra  que expresa, mejor que nada la realidad del país. Es cierto que en la vida de las personas y los países es la crisis un factor permanente y, en buenas cuentas, una especie de aviso oportuno que indica que algo debe ser cambiado, que ha dejado de funcionar y debe ser sustituido.

Las crisis no resueltas, al acumularse históricamente, producen estallidos que no siempre resuelven de manera efectiva los malestares y contradicciones que las determinan.

La guerra de 20 años expresa justamente esa acumulación histórica y su violencia, agresividad y encarnizada expresión nos indicó que en este pequeño país la confrontación de intereses esta muy lejos de ser resuelta. La guerra terminó con la dictadura militar de derecha establecida a partir de 1932,terminó con una clase gobernante basada en el ejército e introdujo cambios civilizatorios en el régimen político.

Un conjunto de medidas democráticas embellecieron el régimen en el terreno político y determinaron una especie de transición que basada en el agotamiento y derrota de un régimen,  abrío un momento histórico nuevo dentro del que había que definirse un rumbo que podía ser el de la democratización o el de la simple liberalismo de la manera de hacer política.
La democratización implicaba que a los acuerdos políticos con los que se puso fin a la guerra se incorporarán los acuerdos económicos que cambiarán la relación del mercado con el estado, el papel de la propiedad, la tenencia de la tierra  el papel de la economía, la producción y la distribución de la riqueza.

Durante 20 años transcurrió un tiempo político en el que sobre la espalda de los acuerdos políticos se montó  el mayor poder del mercado sobre una sociedad y sobre un  estado, la mayor deshumanización  de lo seres humanos que convertidos en consumidores son asimilados a las mercancías con las que sueñan, se hace de la política estatal un negocio partidario, se hace de la representación juego de representantes  sin representados, se ataca la naturaleza desde el lucro apetecido y al final, el Salvador resulta ser el país  mas vulnerable del mundo. mas violento y mas incapaz de producir los alimentos que necesita para sobrevivir mientras su río  madre y padre, el Lempa agoniza, inexorablemente.

No se trata de ninguna maldición si no del fruto de decisiones políticas tomadas al amparo de una filosofía económica que hizo de nuestro país un laboratorio de estatura planetaria, basta saber que el plan aplicado por  Estados Unidos en Irak se llamó  Remember el Salvador.

Este modelo aplicado a rajatabla es, justamente, el que ha entrado en una crisis sin solución, que ha llevado al país al abismo y ante un callejón oscuro sin salida aparente.

A está crisis llamamos CRISIS HISTÓRICA por que expresa un quiebre de los mecanismos económicos y políticos que han sostenido, por largos años, años oscuros y tenebrosos una política y una economía que luce hoy agotada por sus propias contradicciones y por  la lucha heroica del pueblo Salvadoreño. 

En la actualidad crujen los fundamentos y las columnas del viejo Estado Oligárquico montado en el país a partir del predominio político y económico de los cafetaleros y del café.

Ciertamente este estado ha adoptado diferentes formas para diferentes momentos históricos ; pero sin abandonar sus esencias autoritarias, su metodología antidemocrática, su negativa a someterse al derecho y a la constitución,  su rechazo a toda forma de distribución de la riqueza y al respeto de los derechos del pueblo.

Cuando el poder oligárquico cafetalero pasa a los banqueros, durante la guerra,el estado resulta modernizado, es decir totalmente privatizado y sometido al mercado global. Aquí nos encontramos ante un momento fundamental porque se inicia el reino de las empresas transnacionales las cuales, toman de el estado sus aparatos que son puestos al servicio de la construcción del reinado total del mercado total.

estos son los años de la guerra y de la post  guerra durante los cuales, la economía del país se liberaliza totalmente, el estado de despoja de su sentido público convirtiéndose en simple instrumento del mercado global. Es en este ambiente en que se cambia la moneda nacional por el dólar, se firman los tratados de libre comercio y se abre el país, como almeja gigante, a la inversión extranjera.

Semejante panorama produce el mayor empobrecimiento general que el Salvador a conocido, junto al mayor enriquecimiento  y a la confrontación entre un orden injusto, voraz y todo poderoso y un desorden expresado en una delincuencia  desbordada.

Es el mercado el inspirador secreto de la ilícito y es el estado el castigador abierto de los ilícitos sin tomar en cuenta, de manera consciente, que  delito, negocio y mercado constituyen un matrimonio bien avenido y que esto será siempre así cuando desaparece el estado como ente público al servicio del pueblo y se impone el mercado en lo que se llama ESTADO DE MERCADO.

Desde luego que las empresas transnacionales llegan a comprar los bancos de capital nacional y los oligarcas salvadoreños hacen el mayor de los  negocios al vender sus empresas sin pagar ningún tipo de  impuestos y así, de un plumazo son empresas extranjeras las dueñas  de la riqueza nacional. Lo que fue un negocio rentable para los grandes propietarios se convierte en una especie de transnacionalización de la riqueza. Se trata de un proceso que llega a someter las empresas  y a empresarios Salvadoreños, de toda estatura, al control del gran capital extranjero y  los oligarcas Salvadoreños, venidos a menos, descubren que este mundo con el que soñaron y el que impusieron a sangre y fuego, también les es peligroso.

Los 38 minutos de Hillary


En todos los continentes con la Libia antiimperialista y contra la OTAN terrorista


En Serbia antiimperialista
 Libro público de condolencias en una calle yugoslava para expresar solidaridad con las víctimas de los ataques criminales de la OTAN

 En Londres
En Argentina internacionalistas
En Rusia comunistas
 Los camaradas del PCFR contra la criminal agresión a Libia
 Stalin y Gadafi, ambos encarnan la esperanza de las masas.
En Moscú se funden las banderas verde y roja
En Lahore, Paquistán, miembros del Partido del Trabajo
 En Ankara, Turquía.
 En Yakarta los musulmanes
En el campo de fútbol en Mali las amplias masas populares
 Tuaregs de Mali combatiendo con Gadafi contra los perros imperialistas
 Desde la indómita Irlanda
En Italia
En Grecia los comunistas
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


DONALD TRUMP, EL GORBACHOV DE NORTEAMÉRICA: ASÍ SE FRACTURA EL IMPERIO DESDE DENTRO

  Razones de Cuba   Desde La Habana, donde hemos visto caer imperios a lo largo de 500 años, la situación de Estados Unidos en junio de 20...