Saludos y bienvenida: Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida... Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos. Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos. Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más... A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado. Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia... Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos? Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista. No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente. Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo. Fraternalmente, Trovador

martes, 21 de agosto de 2012

De la Servidumbre Moderna - Jean Francois Brient


La caída de Guille



El “chino Guille”, cambió la bata médica por un fusil guerrillero

Por Armando Echeverría (Jacobo)

Foto: Guille parado con camisa verde olivo; en primer plano Pedrito, el médico, su nombre real es Carlos Mauricio Linares Magaña
 
SAN SALVADOR - El 19 de agosto de 1981 (hace 31 años), unos días antes de la ofensiva de octubre, recio combate que inició como a las dos y se prolongó hasta las cinco de la tarde. El asunto se desarrolló del modo siguiente:

Estábamos reunidos el mando de las Unidades de Vanguardia -en formación-, en el lugar conocido como la Cuchilla. Dimas presidió la reunión en la primera parte, y luego se retiró dejando a cargo a Netón, quien para ese entonces era el jefe de Operaciones del Frente Norte, (de las FPL, en Chalatenango).
El sistema de seguridad del campamento lo constituía: un puesto de observación hacia La Laguna y un posta sobre el camino de acceso a La Montaña. Temprano se escucharon varias detonaciones de mortero y Netón ordenó que se enviara un mensajero al puesto de observación y reforzaran los puestos de vigilancia sobre la calle hacia La Laguna. Todo aparentemente reportaba normalidad, por eso no se suspendió la reunión. 

En ese tiempo no contábamos con radios de comunicación, aunque sí había algunos equipos de interferencia.

Antes de comenzar la jornada de la tarde y continuar la reunión, se ordenó de nuevo pedir un informe al puesto de observación y se mandó al segundo correo que tenía asignado el mando de las Unidades de Vanguardia.

Eran cerca de las dos de tarde, ya no se habían escuchado detonaciones y todo parecía normal en La Montaña. No obstante, la muerte nos estaba acechando y se aproximaba en silencio hasta nuestro propio campamento.
Dos columnas habían penetrado secretamente por vaguadas hasta la parte alta de La Montañona y llegaron a unos ciento cincuenta metros del campamento. Se oyeron dos ráfagas de fusil M16 y uno de los dos correos cayó a tierra mal herido cuando fue sorprendido en el momento de cruzar una vereda en dirección a La Laguna. Con su propia vida interrumpió la maniobra secreta de acercamiento que hubiera producido muchas bajas al asaltar el campamento sorpresivamente.

Al oír los disparos todos salimos a apostarnos en línea y apuntando al camino con los negros fusiles sin seguro; en un par de minutos comenzaron a tronar los primeros balazos en la parte más elevada de la posición que habíamos ocupado.

Sebas peleaba con su G3 sacado de Las Vueltas y Guille, el médico, lo cubría amparado en un enorme pino. A su vez, Luciano batía un sector de la vereda, mientras el negro Nico sacaba a la gente no operativa del campamento y se retiraban hacia la parte más interna de La Montaña.

Para entonces aquello estaba convertido en una verdadera batalla; pillaban los balazos en todas direcciones. Nadie se movió de sus posiciones sabiendo que habrían de llegar refuerzos de la gente que estaba al otro lado de La Montaña, que estaban en instrucción o entrenamiento.

Cada uno confiaba que más de cien hombres podían llegar a reforzarnos; el asunto era resistir: atajar al enemigo y resistir.

El primer refuerzo llegó del campamento más próximo: La Casona, al mando de Germán “el choco”, con unos pocos combatientes.
Más tarde llegó el otro refuerzo era gente de la Fuerzas Especiales Selectas (FES), bajo las órdenes de Felipito.
Ahí se arrinconaron la dos columnas de soldados y empezaron a retroceder y luego emprendieron la retirada aprovechando la poca visibilidad en esa parte de La Montaña. 

En ese combate se ocasionaron numerosas bajas al ejército enemigo y se capturaron por primera vez: una ametralladora M60, con abundante munición, y un lanzacohetes Law.
Esa tarde y en ese lugar de La Montaña, se perdieron tres vidas valiosas para nosotros. 

Un joven campesino que servía de mensajero, un joven combatiente de la columna que estaba peleando junto a Germán y Guille, el médico, que recién se había integrado con nosotros al mando de las Unidades de Vanguardia -en formación-, como jefe de aseguramiento y logística.

El recuerdo que tengo de Guille, de antes de ese combate, se remonta a unos años atrás en algún pasillo de la Universidad de El Salvador. Un joven alegre y bromista, pero nunca tuve la oportunidad de trabajar con él.

Nota del Editor: Este relato fue tomado del libro ” De la guerra popular a la guerra espiritual”, de Armando Echeverría.
Guille, era el seudónimo del estudiante de Medicina, Wilfredo Landaverde, quien fue dirigente del Bloque Popular Revolucionario (BPR); integrante de la Brigada “Farabundo Martí”, que combatió en Nicaragua contra el somocismo, y uno de los jefes de Logística de las FPL, hasta su caída en combate. El día que murió Guille, también cayó un joven combatiente de la FES, “Emilio”, hermano de “Arnulfito”, quien después lo sustituyó en esa unidad militar. Del otro caído no hay registro ni de su seudónimo.

Los torturados de memoria infinita

Historias de horror y doblegamiento físico-psicológico a los otrora considerados "enemigos políticos" 
Por David Ernesto Pérez

“Para las víctimas de su tiranía se reservaban dos especies de muerte: una llena de horrorosos sufrimientos físicos, y otra acompañada de sufrimientos morales todavía más atroces. Yo estaba destinado a esta última”  (Edgar Allan Poe en El Pozo y el Péndulo)
SAN SALVADOR – El correo electrónico dice que no podrá enviar todos los documentos porque pesa más de la capacidad de adjuntar archivos que facilita el servidor. “No es el completo; ya que ese es de 72 MB y no tengo como enviarlo”.
Los primeros archivos están en un formato poco convencional; detallan una lista de las torturas más utilizadas en la época de la dictadura militar –dictadura reconocida como tal por pocos, nombrada así por casi nadie y que ruboriza a muchos todavía-  con dibujos a lápiz repartidos en cuatro cuadrantes.
El autor es Herbert Anaya y los hizo mientras estuvo encarcelado por su militancia en la defensa de los derechos humanos.  Al menos esta es la noticia que llega a oídos de las nuevas generaciones.
Consignas y salmos con mierda
Rolando García caminó hasta su casa en San Marcos, a la altura del Centro de Instrucciones y Transmisiones de la Fuerza Armada (CITFA) un retén amuralló una parte de la calle habituada al comercio y las balas de una guerra con la olla destapada a la mitad. El sol caía sobre los adoquines con plomos del día caluroso.
Como era costumbre los soldados detenían a quien fuera posible, y Rolando por supuesto, no se salvó.
El palpar tosco de las manos castrenses lo recorrieron punta a punta; el cateador lo tomó por los cabellos y su cuerpo endeble cedió a las pretensiones fácilmente. Fue volteado por completo y su rostro puesto frente a un hombre encapuchado que lo señaló sin titubeos. “ese es”.
Rolando se desvaneció sin captar completamente el futuro que tropezó con una enorme pared de concreto; el soldado le espetó en tono mitad burla, mitad odio.
- Hoy ya te agarramos hijueputa, te vas a morir por andar en mierdas.
Los captores lo llevaron al CITFA con las primeras amenazas como cuchillos para abrir papas, después a las bartolinas municipales donde las culatas de los fusiles se intentaron convertir en una especie de purga para redimirlo a zarpazos.
Después de tanto culatazo le pusieron una bolsa en la cabeza, lo esposaron y subieron a una Jeep. Aproximadamente quince minutos después el día se oscureció para Rolando.
Lo empujaron a un cuarto grande donde tuvo una percepción intuitiva del espacio; “Ahora te vas a morir hijueputa”, le advirtió una voz desconocida.
Un huracán de puñetazos, patadas, ultrajes, puntapiés, y  trompadas lo tumbó al suelo.
-¿Quiénes son tus jefes? ¿Dónde tienen las armas?
Rolando no habló. La desubicación empeoró su situación, la agitación le subió como ascensor a las sienes, no encontró las llaves del laberinto para escapar a una posible muerte. El golpeador se retiró con un portazo tras de si.
La puerta se volvió a abrir y una voz amigable le dirigió unas cucharadas de compasión.
-¡Púchica como estás! ¿No te han hecho daño?
-Sí
-Es que ese cabrón es un bruto, pero mirá ¿vos no andás en nada?
-No
-Apués tranquilo, pero más de alguien conocés…
-No
-Aquel cabrón va a regresar…
La voz amigable se fugó como agua en el mingitorio, segundos más tarde los pasos agitados saltaron sobre los huesos de Rolando con violencia. No hubo confesión y el entremés de la brutalidad se había terminado con los últimos pellizcos a la paciencia militar. “Prepárenlo”, ordenó la voz altisonante.
Le quitaron los zapatos y calcetines, por los codos lo subieron a una superficie plana como una mesa y le liberaron de las esposas. En los dedos gordos de los pies le amarraron cables transportadores de energía eléctrica.
“Con quién andás”, “Quién es tu jefe”, “¿Las armas?” “Subversivo”, “subversivo”, “subversivo”…Todo se repitió eternamente mientras Rolando recibía descargas eléctricas…
El chasquido del interruptor suspendió el suplicio. Ardor, calor, dolor, desesperación, angustia, reaccionaron en una especie de carrera por dominar las sensaciones de Rolando. Segundos breves siguieron las mismas preguntas. “¿No vas a decir nada?”.
Más que delatar, el torturado pensó en la forma de soportar el acoso de los verbos de la desgracia mientras las noticias de su captura llegaban hasta los miembros de la Resistencia Nacional (RN), organización político militar en la cual decidió entrar después de tanto martillazo contra la sociedad de parte de los mandos castrenses.
El pensamiento se desvaneció cuando recibió dos descargas más, luego lo tomaron por el cuello y le sumergieron la cabeza en una pila; cuando el aire se les escapaba más de la cuenta la adrenalina le ayudó a vencer a los que lo sometían.
-Ese hijueputa se les salió, vuélvanlo a meter.
Las ascensiones al cielo acabaron con un viaje al reino de lo más bajo, algo así como un fumador de opio en  la cuna de los dioses. Se durmió unos minutos y los puntapiés lo desorientaron de la tranquilidad. No pudo seguir durmiendo.
Ya era de noche cuando escuchó el teclear de una máquina, conversaciones que cuestionaban el por qué los boletines militares llevaban la inscripción DIOS – UNION – LIBERTAD; las explicaciones no eran precisamente las de un ilustrado. “Es una norma, DIOS porque él está primero…”, respondió el interpelado.
El amanecer se presentó a Rolando con traje de calor y ruidos, además de unas botas brillosas que lo sacaron de la celda.
Como si fuera un saco con objetos viejos, fue lanzado a un camión con colchonetas para disimular la carga de huesos y nervios destrozados por los maltratos físicos.
Después del viaje lo empujaron a una celda de dimensiones menores con paredes grisáceas, adornadas con fragmentos bíblicos y consignas pintadas con mierda; al fondo un inodoro sin tapadera, una cama de resortes sin colchón, una toallita, y un foco amarillo alumbrando la estancia sin ventanas.
Las únicas formas para calcular las horas eran las rutinas de ejercicios que practicaban los militares y el sonido del tren. Gracias a éste último Rolando concluyó que estaba preso en la Guardia Nacional.
Permaneció en completo encierro aproximadamente una semana en la que escuchó cada noche más cerca los gritos de los torturados: cada día más hasta que le tocó la fortuna al vecino de celda.
Un hombre con acento argentino cuestionaba con astucia al encarcelado de la par, lo llevó a confesar, entre otras cosas, su pseudónimo. “¡Ah! Ernesto es el nombre de un gran comandante”, reaccionó el suramericano.
Momentos más tarde sonaron varios golpes secos y algunos gritos que espantaron las telarañas del sueño.
Siempre con la venda puesta lo trasladaron a la Policía Nacional, el “castillo” era más conocido e inmediatamente lo ubicó.
Toda la peripecia permaneció como desaparecido, las garantías legales de la época –amparadas en un decreto transitorio- desobligaban a las autoridades de seguridad pública a enterar al juez o familiares del detenido sobre el paradero. La vigencia del arresto era de quince días.
Asomado entre los barrotes, Rolando observó a un sujeto alto, cabello rubio y piel rojiza: no era un policía. Ambos cruzaron miradas y el hombre de dimensiones extranjeras pidió estar en la celda con el preso.
-¿Cuánto tiempo lleva detenido? ¿Su familia sabe dónde está?
Le dio nombre y dirección y le avisó a la familia de Rolando; tres días después el carcelero le tiró una bolsa plástica con ropa limpia. “Mí familia ya sabe”, susurró.
A los días le avisaron que iba para Santa Tecla, a la cárcel donde estaba organizado el Comité de Presos Políticos (COPPES); los infortunios se acabaron y pasados los meses regresó a la libertad.
Mariachis en la cocina
En agosto Óscar Garza regresó a San Salvador después de varios meses de estar fuera. La primera misión era encontrar al contacto en la capital, luego vendrían el resto de tareas propias de un militante de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL).
Sin embargo, el contacto no llegó al punto de encuentro, y medio desorientado Óscar se fue a una finca en La Libertad, en la cual vivió parte de su niñez y en ese momento pertenecía a unos amigos.
Día con día, Óscar regresaba a San Salvador a los “buzones”, los cuales servían para volver a entablar contacto con la persona a  la que iba a estar asignado.
Después de varios días por fin encontró al compañero, aunque las noticias no fueron las más alentadoras: “no puedo llevarte al lugar donde acordamos”, le dijo el también militante.
Para no quedar vacío, el contacto lo llevó a una casa en la cual estaban organizados varios religiosos que pertenecían a las comunidades eclesiales de base; la estancia se alargó varios días debido al peligro. “Podes trabajar aquí”, le sugirieron.
En la casa habitaban varias personas y se reunían jóvenes, asimismo funcionaba un taller de carpintería cuyas herramientas Óscar las utilizo para fabricar armamento casero mientras se llegaba el día de partir a otra casa.
Un atardecer se apoyó en la verja de la casa y desde ahí observó a un grupo de niños que jugaban fútbol, súbitamente el encargado de seguridad entró corriendo y grito despavorido: “el enemigo, el enemigo, el enemigo”.
La casa fue tomada por asalto por la Policía Nacional y efectivos militares, Óscar corrió a toda prisa y en una fosa séptica tiró el armamento fabricado en esos días de relativa calma.
En un abrir y cerrar de ojos estaban siendo brutalmente golpeados por los soldados; el operativo estaba a mando de René Emilio Ponce, quien ese día estrenó un fusil de asalto R-15.
La mayoría de los capturados eran menores de edad, los subieron a un camión y fueron trasladados a la Fuerza Naval, metidos a una celda con la rutina de cualquier preso: torturas brutales para sacar información.
Todos los días permanecieron completamente desubicados, las sospechas del lugar donde estaban las proporcionaba el pito del tren que se dirigía a Ciudad Delgado.
Cada noche, cada día las golpizas se presentaban con traje de redención, pero siempre había un punto en que se alzaban hasta el encontrar el punto máximo.
Las dosis aumentaban cuando la orquesta de la Fuerza Armada, los mariachis castrenses o la marimba ensayaban. “Sabías que la cosa se iba a poner peor”.
La música sonaba encima de los presos, abajo los gritos de los torturados se mezclaba con las notas patrióticas, las populares y las trompetas; el espectáculo sonaba a una especie de infierno para músicos.
Óscar recibía cada día la visita de una silueta pequeña, con voz de redentor. Siempre le hablaba de la biblia y le enseñaba salmos para alejar al demonio de su cuerpo.
-¿Ya sabés la parábola de las manzanas podridas?
-No
-A las manzanas podridas hay que extirparlas, y vos sos una manzana podrida
Con el lomo de la biblia le pegaba en la cabeza a Óscar y le repetía el salmo cotidiano para que lo aprendiera.
Días después Óscar pudo observar su evangelizador: se trataba de un hombre pequeño y regordete,  que al sentirse visto entró en pánico y pidió que vendaran nuevamente a “ese hijueputa”.
Entre los detenidos estaba “Dani”, un seminarista del San José de la Montaña que estaba bajo la tutela Monseñor Rafael Urrutia. El futuro párroco se convirtió en el anzuelo para pensar en la posibilidad de salir del encierro.
Monseñor Rafael Urrutia buscó a “Dani” hasta que lo ubicó en la Fuerza Naval. Días después el seminarista y las personas detenidas fueron enviados al centro penitenciario de Santa Tecla. Óscar recobró su libertad varios meses después.
Proteger la seguridad jurídica del Estado
El informe de la Comisión de la Verdad provocó, en su momento de divulgación, diversas reacciones y aún es  utilizado como una pistola contar la desmemoria por muchos, aunque para otros mostrar no vale la pena siquiera mencionarlo porque favoreció a una de las partes de la guerra civil.
La Comisión recibió, en 1980, 2 mil 597 denuncias de graves hechos de violencia; en 1981, 1 mil 633; un año después 1 mil 145.
Los hechos denunciados repuntan en 5 mil 682 homicidios, seguido por 1 mil 57 desapariciones forzadas  y 1 mil 433 torturas y malos tratos.
La Comisión estableció asimismo que el 68 % de las torturas y homicidios se registraron entre 1980 y 1981.
“En 1989 la tortura se generalizó como método de obtención de información ya no para asesinar; ‘menos brutal pero más generalizada’”, dice la Comisión de la Verdad.
El informe “La tortura en El Salvador” de la Comisión de Derechos Humanos de El Salvador (CDHES), realizado el 24 de septiembre de 1986 estudia los efectos de dichas prácticas en los reos políticos. En ese año en el Penal La Esperanza estaban recluidos aproximadamente 8 mil 615 personas por atentar contra la “personalidad jurídica del Estado”.
El estudio desglosa los tipos de torturas, y los clasifica en: física, psicológica y una mezcla de ambas.
La primera se centra en provocar dolor para “minar la capacidad de resistencia del individuo”, y varía su intensidad de acuerdo a las respuestas del detenido.
La segunda pretende llevar al sujeto a una fase depresiva con el propósito de que en algún momento pierda la capacidad de auto dominio. “La desesperación y la angustia son los aspectos más notables de dicho estado psicológico forzado”.
En la década de los 80`s el Estado emitió el decreto 50, con el cual permitió a las fuerzas de seguridad pública detener a una personas sin tener la obligación de  informar a un juez o a la familia del apresado.  La normativa tenía quince días de vigencia a partir de la captura.
“La tortura en las formas antes descritas no constituyen elementos aislados, ya que concuerdan en todo el proceso de aplicación, por consiguiente son complementarias y coadyuvantes; un elemento que se agrega para lograr los efectos deseados es el factor tiempo”, señala el estudio de la CDHES.
En la década mencionada –sin mayores variaciones en la actualidad- la mayor parte de la población sufría de anemia producto de la alimentación inadecuada; este factor fue utilizado a favor de las personas que aplicaban las torturas. Un capturado podía recibir asistencias legal o humanitaria hasta ocho días después de su arresto.
La mala nutrición se sumó a la prohibición de defecar, descansar y el no acceso a agua potable que sufrían durante los dos primeros días.
“El objetivo es hacerla sentir al borde de la muerte y por lo tanto no tiene otra alternativa que colaborar o hacer lo que los captores le digan”, afirma el informe.
Los cuerpos de seguridad encargados de torturar empleaban también la agresión psicológica atacando principalmente con amenazas de muerte al sujeto, que en caso de no trascender eran trasladadas a familiares o personas cercanas a la víctima.
El método de tortura empleado era progresivo y se ajustaba a la particularidad de cada sujeto. Los torturadores enviaban la información de los resultados a la Sección II de Inteligencia, mejor conocida en la época por “policía política”.
“Existe una tecnificación de todos y cada uno de los actos, se vuelven expertos en valorar los grados de intensidad en que deben aplicar algún tipo de tortura”, señala el informe.
Cuando la mayor parte de los métodos de tortura no producían la confesión o la admisión de acusaciones, los captores empleaban drogas; las más utilizadas eran: Seconal, Pento Barbital, Thiaminal y Pentotal Sódico. Los primeros son capsulas rojas y los segundos líquidos amarillos de sabor amargo.
Las aplicaciones eran a la fuerza o mediante engaños, asimismo  procuraban ejecutarla en el momento “crucial” para terminar con la confesión esperada, o al menos una revelación que justificara los hechos.
En algunos casos hubo uso de la marihuana, mediante la aspiración y la expulsión de la sustancia en el rostro del detenido.
“Si los efectos no son los esperados siguen empleándolas (drogas) las veces indispensables hasta producir un colapso mental”, expone la CDHES.
El dato más subrayado del informe de la CDHES de 1986 es que los presos políticos y torturados son en su mayoría trabajadores, además, concluye que desde 1983 a 1986 por lo menos el 19% de la población fue afectada por “la política de persecución del gobierno”.

¿La UCA de “derecha”?

 Foto: El lunes 16 de julio, el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, y el diputado de CN, Francisco Merino, alzan las manos de Ovidio Bonilla, en respaldo a su gestión como presidente de la Corte Suprema, pese a que la Sala de lo Constitucional sentenció que el nombramiento es ilegal. Bonilla se auxilió de un cerrajero para abrir la oficina de la presidencia y, al mediodía, dirigió un discurso a militantes del FMLN.

Benjamín Cuéllar (*)
 
SAN SALVADOR - Esta casa de estudios nunca se ha declarado “vanguardia revolucionaria” del país o algo parecido. Ni ahora ni nunca. Por eso extraña que en medio de todo el relajo nacional, ahora haya quien diga de la Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" (UCA) que se asume como la entidad llamada “a iluminar al país”. A saber de qué manga se saca tan falsa pretensión, a la cual se suman otras recriminaciones que igual resultan del todo retorcidas: que la UCA cree o intenta “conducir y empujar los cambios”, que aspira organizar la revolución y que no solo se piensa sino también se siente depositaria de la verdad. Súmenle a esas simplezas, unas cuantas más entre las que destacan que le “ofrece el hombro a ARENA y al statu quo”, que ahora tiene un discurso “genuflexo” y que –arrodillada ante la oligárquia– renunció “a sus principios”.

El poseedor del intachable dedo flamígero que ahora “condena” a la UCA por tan burdos cargos, asegura que tal viraje “no podría ser de otra forma” pues ya no le queda ni la sombra de aquellos curas pensantes con quienes se podía debatir por su profundidad […]”. De esos clérigos dice, con inaudito derroche de humildad, hasta él aprendió. Cabe entonces, para aclararnos, preguntar cuáles son los “curas” que echa de menos. Pero antes hay que señalar otra ligereza en el mismo tono: que “hoy los curas que están salen no solo del lado de la ANEP […] sino que (sic) los apoyan”. ¿Cuándo, cómo y en qué? ¡Por favor! Si a esas vamos, abusando de la chabacanería, cabría preguntar si hoy ya son “comandantes” Francisco Merino y Rodolfo Parker.

¿Estará Ignacio Ellacuría, el rector mártir, entre quienes este duro censor echa de menos y de quien muchos –sin serlo– presumen que fue su “maestro” y hasta su “amigo”? Acá en la UCA también está presente, pero por otra razón: por haberle marcado su rumbo en lo que toca a la conexión entre pensamiento y acción, siendo honesta con la verdad y teniendo presentes como su centro a las mayorías populares y la realidad nacional. Por eso, además de evocarlo, en momentos como los que actualmente transita el país se trata de ser fiel a su consistencia.

El inquisidor de turno quizás no recuerda el papel de Ellacuría durante la coyuntura nacional a mediados de 1974. Ubiquémonos en ese trance, cuando el penúltimo de los presidentes militares –que llegó a la silla mediante un escandaloso fraude de la mano del Partido de Conciliación Nacional (PCN), ahora CN, y uno de los más represivos de la historia nacional– impulsó el decreto del llamado “Primer proyecto de transformación agraria”. El coronel Arturo Armando Molina con “definición, decisión y firmeza” inició ese proceso arguyendo, entre otras cosas, que era el “seguro de vida” para el sistema opresor y excluyente ante al avance de la lucha –esa sí– revolucionaria.

¿Reacciones? ¡Hubo de todo! Obviamente, la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) junto con el resto de gremiales empresariales y el llamado Frente Agropecuario de la Región Oriental (FARO) –creado en ese marco– se opusieron rabiosamente. La Democracia Cristiana de la época, llamó al pueblo a no ser engañado con “campañas y controversias de los poderosos”, a estar “vigilante” y a “distinguir los hechos reales de la palabrería demagógica”. El “Bloque” –no el que lidera el FMLN hoy, sino el Popular Revolucionario (BPR)– afirmó que esa iniciativa era contrarrevolucionaria e hija del imperialismo yanki; entre otros señalamientos, acusó al Frente de Acción Popular Unificada (FAPU) –ligado orgánicamente a la Resistencia Nacional (RN)– de seguir “confundiendo al pueblo con sus posturas vacilantes y sus análisis antojadizos”.

En una defensa implícita de su eterno llamado a la unidad revolucionaria, el FAPU aceptaba que la lucha era larga pero que habían sectores “empecinados en hacerla más larga todavía”, en clara alusión a la “guerra popular prolongada” enarbolada por las entonces radicales Fuerzas Populares de Liberación (FPL), de las cuales dependía el BPR. El FAPU, en ese escenario, reprochó además el “apoyo crítico a las medidas del gobierno de Molina” por parte de “algunos sectores de la pequeña burguesía (la UCA, para ser más claros) […]”.

Ciertamente, el Consejo Superior Universitario de la UCA –del cual era parte Ellacuría– concluyó su pronunciamiento inicial en los siguientes términos: “Un análisis racional y cristiano de estas medidas, si es que se llevan a la práctica debidamente, abre un resquicio a la esperanza. Lo abre, ante todo, a las inmensas mayorías del país, si es que este primer paso rompe, por un lado, el cerco de la opresión secular y, por otro, da la iniciativa real al movimiento campesino”. Pero meses más tarde, el mismo Ellacuría escribió el editorial de la Revista ECA –cuya dirección ostentaba– titulado “A sus órdenes, mi capital”.

“Nuestra revista –afirmó en ese célebre texto añorado “cura pensante”dedicó al problema un número extraordinario con la intención de contribuir al proceso. Hoy nos es éticamente ineludible correr el riesgo de volver sobre el asunto. Que no fuimos oportunistas entonces, lo vamos a probar de nuevo hoy. Estábamos en el principio de acuerdo con la medida, estamos en desacuerdo con la contramedida. Y como nos vimos moralmente obligados a defender aquella nos vemos hoy moralmente obligados a criticar ésta”.

Eso, más que contradicción, es pensar con libertad y ser honrado con la verdad. El coronel Molina, había prometido no retroceder; por cierto, en su gabinete fungía como segundo del Ministerio de Agricultura el destacado miembro del FMLN actual, Salvador Arias, quien renunció y denunció lo que Ellacuría le restregó en su cara al régimen. Lo dijo así en su editorial: “Que el Gobierno ha dado no un paso atrás sino un giro de 180 grados y una carrera de miles de pasos, es cosa evidente para quien examine las reformas a los instrumentos jurídicos pertinentes”.

Por eso, la UCA perdió el subsidio oficial que recibía y la Unión Guerrera Blanca (UGB) le reventó cinco bombas en sus instalaciones. Por esa actitud consecuente y coherente fueron ejecutados Ellacuría, cinco jesuitas más, Julia Elba Ramos y su hija Celina. Por su fidelidad a ese compromiso, la UCA ha exigido verdad y justicia para estas víctimas durante casi veintitrés años sin importar riesgos ni calumnias, a fin de lograr que también las obtengan –junto con su legítima reparación– las víctimas anónimas entre las mayorías populares.

¿Están dispuestos quienes acusan a la UCA de haber renunciado a sus principios, a renunciar ellos a sus cargos y a perder no la vida sino sus salarios de funcionarios por denunciar a un gobernante que avaló el Decreto 743? Esos detractores nada gratuitos saben que Alfredo Cristiani promovió eso, en junio del año pasado, para descabezar la única Sala de lo Constitucional que ha hecho su trabajo y evadir una posible captura ordenada por la justicia universal desde España. ¿Por qué no acusan a quien sancionó tal aberración, de proteger a Cristiani y a nueve militares a los que dos meses después les dio donde esconderse en la sede de la antigua Guardia Nacional?

¿Por qué no acompañan a la UCA en todo eso y en la exigencia al Estado salvadoreño para que cumpla la sentencia condenatoria, emitida en el 2007 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el asesinato de Ramón Mauricio García Prieto Giralt, las amenazas contra sus padres y la protección a sus autores intelectuales que nunca fueron investigados? En esas batallas, la UCA sigue en pie de lucha. ¿Por qué no desenmascaran a quienes están detrás de tanta fachada e impunidad? ¿O será que después de los años transcurridos desde que fue escrito, sea de “izquierda” o de “derecha”, sigue vigente el famoso “A sus órdenes mi capital”?

(*) Columnista de ContraPunto

lunes, 20 de agosto de 2012

Cambiar unos privilegios por otros


 Editorial UCA

Los conflictos y encontronazos entre el presidente Funes y la empresa privada no son nuevos. Muchos de estos se han ventilado en los medios de comunicación, aunque en realidad no se ha trastocado el modelo económico que los grandes empresarios defienden a capa y espada, y al que Funes ha achacado muchos de los males que padece el pueblo salvadoreño. El sábado por la madrugada se escribió un nuevo capítulo de estas diferencias cuando se aprobaron reformas a las leyes orgánicas de 19 entidades autónomas del Gobierno por parte del bloque de partidos FMLN, GANA, PES y CN.

Desde hace muchos años, en instituciones autónomas como el ISSS, la ANDA y CEPA, por citar tres de las más importantes, la empresa privada, a través de su principal gremial, la ANEP, ha formado parte de las juntas directivas. Así, la ANEP, codo a codo con representantes del Gobierno, ha sido actor deliberante en las grandes decisiones de las autónomas, que en la actualidad manejan en conjunto un presupuesto superior a los mil 600 millones de dólares. En concreto, las reformas le quitan a la ANEP la potestad de designar a sus representantes en las juntas directivas de las autónomas. 
De esta forma, dejan en manos del Presidente de la República la decisión de nombrar a los miembros de las juntas directivas, seleccionándolos de entre un abanico más amplio de instancias no gubernamentales, incluidas las gremiales empresariales.

El tema es un asunto muy complejo; tiene muchas aristas que merecen análisis sosegado y a profundidad. Comencemos echando un vistazo a dos de ellas. En primer lugar, la aprobación de estas reformas ha desatado reacciones muy airadas por parte de los empresarios y de Arena. De acuerdo al comunicado de la ANEP, el presidente Funes y los partidos que lo respaldan buscan apropiarse de las instancias del Estado, tal como, dice la gremial, lo están haciendo con el aparato de justicia. En el fondo, sostuvieron algunos legisladores areneros en las intensas discusiones de la medianoche del viernes, lo que quieren es disponer del dinero de esas entidades y evitar la contraloría social de la empresa privada, la que, según ellos, ha sido la garante del manejo adecuado y honesto de los fondos en cuestión. En realidad, Arena está recibiendo otra cucharada de su propia medicina. El FMLN, ahora aliado con los partidos que antes respaldaban al partido de derecha, no hace más que repetir vicios y mañas que usaba Arena cuando la correlación de fuerzas le favorecía. Es decir, el patrón de actuación es el mismo, pero los actores han intercambiado papeles.

Por su parte, la empresa privada, acostumbrada a ser tratada como dueña del país, ve cómo este privilegio de decidir sobre grandes temas nacionales le es arrebatado. Los defensores del neoliberalismo ven a la empresa privada como el único actor que genera riqueza y bienestar, y por tanto, saca del subdesarrollo a los países. La imagen de la copa que rebalsa de riqueza, desparramando bienestar sobre la población, ha sido usada por los defensores del modelo. En las últimas dos décadas, la realidad nos ha demostrado que la copa nunca rebalsa y que el apetito de los grandes no tiene fin. Ha fracasado la premisa de que solo con crecimiento económico se puede generar bienestar para la gente. Porque debe ser lo contrario: solo elevando el nivel de vida de la población, se puede generar crecimiento económico. O sea, lo que hay que hacer es invertir en el mejor recurso que tiene el país, su gente, como lo sostiene argumentativamente el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglizt.

La empresa privada dice que es la garante del uso adecuado de los recursos. Sin embargo, ¿dónde estaba la probidad de los empresarios cuando se privatizaron los bancos en 1990? ¿No eran parte de la directiva del Seguro Social cuando se perpetraron los tremendos fraudes que todavía no se terminan de conocer? ¿No fue en los Gobiernos de Arena cuando hubo escandalosa corrupción en el Fondo de Inversión Social, el Banco de Fomento Agropecuario y la Federación de Fútbol? ¿No había representantes de la ANEP en la directiva de la ANDA cuando se defraudó a la economía pública por unos 100 millones de dólares? Y podríamos seguir enumerando casos que demuestran que la presencia de la empresa privada en estas instancias no evita la corrupción ni contribuye a la transparencia o a la rendición de cuentas.

En segundo lugar, veamos la otra arista, la del lado del presidente Funes y del FMLN. Aunque parece importante y justo extender la representación de la sociedad civil en los organismos directivos de las instituciones autónomas del país más allá de la gran empresa privada, la aprobación apresurada de estas reformas y su contenido dejan lugar a muchas dudas. Como se dijo antes, el proceso se llevó a cabo de madrugada, al mejor estilo de muchas de las manipulaciones legales que se han dado antes. Además, las 19 reformas se hicieron con dispensa de trámite, un mecanismo legal extraordinario y en teoría reservado solo para temas de gran urgencia para el país. ¿Era tan urgente la necesidad del Presidente como para saltarse, de madrugada, los trámites regulares? También levanta suspicacias sobre la honestidad de la decisión el hecho de que los autores de las reformas sean los mismos partidos que han actuado como bloque en el conflicto por las sentencias de la Sala de lo Constitucional.

A nuestro juicio, lo más peligroso de estas reformas es dejar solo en manos del Presidente de la República la decisión de nombrar a los integrantes de las juntas directivas de las entidades autónomas. Esta tendencia excesivamente presidencialista no es nueva, pero es muy peligroso que estos nombramientos, con cuyos titulares se pretende de alguna manera fiscalizar la labor del Ejecutivo, sean potestad exclusiva del Presidente. Ya hemos probado lo nocivo de ello cuando Funes vetó a 30 personas propuestas por diversas instancias de la sociedad para integrar el Instituto de Acceso a la Información Pública. Privilegiar la opinión de una sola persona sobre la de muchas es equivalente o peor que dejar en manos de la ANEP la designación de los representantes de toda la sociedad civil. La medida propuesta por Funes y aprobada por el FMLN y sus aliados coyunturales abre las puertas para un ejercicio autoritario y excluyente de la Presidencia.

La política y la ética


Tomado de: elsalvadornoticias.net

Ambas figuras aparecen todos los días en la vida de las personas y, es más, solo tienen sentido y significación en relación con la vida de las personas. Esto es así porque el ser humano es el único animal en condiciones de hacer política y de vivir éticamente.

Para los seres humanos la política empieza de manera inadvertida e involuntariamente, porque el Estado reconoce a la persona como tal, desde el instante de la concepción, y la política resulta ser, precisamente, esa relación con el Estado. Y antes de que se nazca, el Estado marca a la persona, y una vez producido el nacimiento, es el mismo Estado el que da fe pública de que esa persona ha nacido y existe. Para eso se ha creado lo que se llama partida de nacimiento, sin la cual ninguna persona puede ser tal persona en una sociedad como en la que vivimos. Entonces resulta que es el Estado el que da fe de que una determinada persona realmente es eso, una persona. Al Estado le interesa esto pero no precisamente por algún sentido de humanidad, sino porque esa persona puede comprometerse, puede firmar contratos, puede ser propietaria, puede poner en circulación mercancías y puede ejercer derechos y asumir obligaciones. Todo este universo de fenómenos está relacionando a esta persona con el poder político que, finalmente, cuando esta persona muere, hace constar que ha muerto mediante una partida de defunción.
El universo político es aquel que determina, en el seno de la sociedad, la construcción de una humanidad establecida por el poder que controla esa sociedad, y así ocurre que desde muy tierna edad, los niños y niñas entran en contacto con realidades políticas como el poder, la obediencia, la familia, la escuela, la iglesia, la educación, y de esta manera, su visión del mundo resulta construida de acuerdo a los criterios políticos dominantes en la sociedad.
Este universo político se construye, además, en un escenario de lucha de clases que, resultando inevitable, es, a la vez, un resultado del origen de clase de cada persona, de su situación de clase posterior, y finalmente, de su posición de clase.

En realidad, las personas no tienen plena conciencia de este tránsito clasista, pero resulta que la manera de entender el mundo en que se vive y de interpretar lo que ocurre en la sociedad es una expresión de su origen de clase, que es la clase social de los padres, determinando la manera en que la persona entiende la sociedad. Y así, si mis padres son campesinos y mi familia es campesina, obrera, comerciante, profesional o burguesa, la persona tendrá una visión adecuada a este origen de clase.

Posteriormente, las personas pueden cambiar su visión original, en la medida en que su situación de clase las aleje de las condiciones iniciales; por ejemplo, cuando una persona tiene oportunidad de estudiar, o mejora su situación económica, o se enriquece por cualquier vía. Aquí hay una situación de clase a la que corresponde una visión, un entendimiento y una comprensión de la realidad. Finalmente, las personas se definen ante su mundo, y esto quiere decir que deciden el sentido y significado de su vida, definiendo a sus amigos, a sus enemigos, a sus aliados, y esto es lo que constituye una posición de clase.
Como podemos ver, la lucha de clases resulta ser siempre una realidad dinámica que está siempre funcionando aunque las personas no tengan conciencia de ello, excepto los sectores dominantes que siempre actuaran con conciencia de ese enfrentamiento clasista.

La lucha entre las personas, que es una lucha entre las clases, produce lo que llamamos ética que es la reflexión de la persona lo que se considera bueno o malo, justo o injusto, debido o indebido, conveniente o inconveniente, y qué duda cabe que las respuestas a estas preguntas pasan, sin falta, por el trapiche de los aparatos ideológicos de los sectores dominantes; por eso, la ética dominante siempre establecerá, por ejemplo, que en la sociedad es normal y hasta natural que haya un sector rico y un sector pobre, que unos sean más inteligentes que otros, y que los más inteligentes sean los dueños de la riqueza. También se establecerá que el empresario no explota al trabajador sino que le da trabajo y un salario que le paga el trabajo. En fina, este universo ético es construido al calor de la lucha de clases y de la lucha política. Así, cuando el gran empresario negocia un contrato individual o colectivo, resulta que lo hace porque es una buena persona y no por la lucha del sindicato. En la sociedad encontramos, pues, la más íntima e intensa relación entre la lucha política, la lucha por el poder y la lucha por una ética que asegure el poder.

En un determinado momento de la historia del mundo griego, ocurría que todo aquello que era bueno, que era conveniente y justo, es decir lo que era ético era al mismo tiempo lo debido. Esto quería decir que esa ética era al mismo tiempo obligatoria. Como podemos ver, esa sociedad así diseñada, no resultaba favorable para los intereses dominantes, y por eso se pasó a otro momento, en donde lo debido correspondía a la ley y todo aquello que era justo, bueno o conveniente, es decir, el universo ético, quedaba librada a la decisión de cada persona. En ningún  caso, lo bueno resulta lo obligatorio, y mucho menos lo justo. Por eso es que ninguna ley tiene compromiso con la justicia, solamente con la legalidad.

En toda lucha política funciona también una lucha por los valores éticos integrados en la política y no puede entenderse jamás ninguna lucha de clases que no cuente con una visión determinante sobre lo injusto o lo injusto, lo bueno o lo malo, lo debido o lo indebido, es decir, con una visión ética.
Ciertamente,  no siempre nos encontraremos con reglas morales que establecen normas de conducta y que complementan la visión de la ética como reflexión sistemática. Pero, en la lucha de clases, actúan en el terreno social, políticas diferentes, intereses diferentes, éticas diferentes y morales diferentes. Esto resulta de crucial importancia para los luchadores sociales porque cualquier luchador que se considere anticapitalista, anti oligárquico o de izquierdas, pero que haga las cosas que hace la derecha o haga las cosas como las hace la derecha, y entienda el mundo y la realidad de la misma manera que la derecha o el capital, tendrá la misma ética que dice combatir. Lo mismo ocurre con todo luchador que piense que la lucha política no requiere ética, o que la ética no requiere política, porque estará ignorando que la lucha política expresa una conducta que relaciona una persona con otra persona, y que siempre requerirá de una ética. Por supuesto que el occidente y el capitalismo consideran que cuando hay conflicto entre el capital y la ética, debe prevalecer el capital, y es propio de una posición de izquierda y revolucionaria verdadera, otorgar primacía a la ética sin sacrificarla ante el altar de la riqueza ni del poder.

jueves, 16 de agosto de 2012

El Salvador: universidad y revolución

   
Roberto Pineda 
 
La construcción de una estrategia de los sectores populares para lograr la hegemonía cultural sobre la sociedad salvadoreña exige el conocimiento de uno de sus principales aparatos de dominación ideológica, la Universidad de El Salvador en particular, y el sistema universitario, en general. 
 
Introducción

La construcción de una estrategia de los sectores populares para lograr la hegemonía cultural sobre la sociedad salvadoreña exige el conocimiento de uno de sus principales aparatos de dominación ideológica, la Universidad de El Salvador en particular, y el sistema universitario, en general. A continuación abordamos este urgente problema estratégico de la conducción revolucionaria a partir de algunos elementos teóricos, históricos, y de observaciones sobre la situación universitaria actual y sus desafíos.

La edificación del nuevo sujeto revolucionario en El Salvador que reanude o continúe el proceso de lucha por la construcción o/y toma del poder en este nuevo siglo, necesita contar con un resuelto contingente universitario, formado por estudiantes y docentes fundamentalmente, por lo que el trabajo político en la UES y con las diversas universidades privadas adquiere una importancia estratégica. Abandonar la UES es abandonar uno de los pilares de la revolución democrática antiimperialista.

Este nuevo sujeto revolucionario para esta nueva época tiene como eje básico, como núcleo principal, a los sectores asalariados del campo y la ciudad, los trabajadores manuales e intelectuales, empleados privados y públicos, que incluyen a amplios sectores profesionales, que han sido proletarizados por el modelo neoliberal.

Pero además incluye a los sectores del comercio informal; universitarios y estudiantes de secundaria; sectores religiosos católicos y evangélicos; sectores progresistas del ejercito; trabajadores del arte y la cultura; campesinos y cooperativistas, sectores de la diáspora; desempleados, indígenas, mujeres y jóvenes.

1.La educación como instrumento de socialización y de control

La Universidad de El Salvador nace junto con su némesis, el Estado salvadoreño en 1841, como expresión de la consolidación del control recién adquirido por las nuevas clases dominantes de criollos liberales. Y desde entonces ambas instituciones mantienen una relación de unidad y antagonismo ya que mientras el Estado ha jugado generalmente un papel represivo, la Universidad en diversos momentos históricos ha jugado un indiscutible rol subversivo, contestatario.

Y este rol subversivo ha sido posible a partir de que la misma naturaleza compleja y contradictoria de la institución, la cual por una parte, representa los intereses económicos, políticos e ideológicos de las clases dominantes, de sus relaciones de producción, pero por la otra refleja al mismo tiempo el papel subversivo de la ciencia, de las fuerzas productivas, y de su identificación y acompañamiento de los sectores populares.

Esta situación se manifiesta principal y fundamentalmente como un agudo conflicto ideológico, y la Universidad en nuestros países latinoamericanos y caribeños, se convierte en una peculiar palestra ideológica en la cual se debaten las diferentes visiones filosóficas, entran en pugna los diferentes proyectos históricos y se enfrentan las variadas estrategias políticas que se disputan el rumbo del mundo y de la sociedad salvadoreña.
La Universidad como parte fundamental del sistema educativo cumple en toda sociedad con claros objetivos políticos. Así fue en la Grecia esclavista, en la Alemania feudal o en la Venecia renacentista. La naturaleza, funciones y el marco educativo responden a intereses de clase, a intereses y objetivos políticos (Gutiérrez 1984)

La visión educativa responde a los intereses de las clases dominantes, a la ideología de los grupos de poder, a los designios de sectores económicamente poderosos o de partidos en el poder. La educación cumple un importante papel como instrumento de socialización y a la vez de control social. Es por esto que cuando una sociedad entra en crisis, la educación entra en crisis.
La clase que posee los medios de producción posee también los medios educativos, controla la cultura, y controla los instrumentos de reproducción ideológica, y entre estos ocupa una posición privilegiada el área educativa, ya que es mediante la educación que se garantiza una socialización orientada a defensa del sistema vigente y el control social.

Como agudamente lo señala Gutiérrez “educar es socializar para una sociedad concreta e ideológicamente definida.”(Gutiérrez 1984) Y agrega que “la socialización (pautas, valores y formas de vida) y el control social son funciones políticas y son reflejo de la ideología y de las demandas socioeconómicas de determinada sociedad.”

Desde la Reforma de Córdoba en 1918, la Universidad y en particular el movimiento estudiantil latinoamericano y caribeño, ha acompañado y a veces dirigido las grandes batallas por la justicia, la democracia y la independencia. Y muchas veces incluso con la participación de sus docentes, trabajadores y autoridades. En nuestro caso los Rectores Sarbelio Navarrete, Napoleón Rodríguez Ruiz, Fabio Castillo, Rafael Menjívar, Félix Ulloa, Miguel Ángel Parada y Luis Argueta representan claros ejemplos de compromiso popular.

Y esto no obstante que la principal tarea de la Universidad, es la de cohesionar el sistema capitalista, justificarlo, hacerlo digerible, formar los científicos y técnicos que necesitan las clases dominantes para su funcionamiento, en nuestro caso, del sistema de capitalismo dependiente, vigente ya por casi doscientos años. La Universidad forma parte por su original naturaleza, tanto de las relaciones de producción como de las fuerzas productivas de la sociedad salvadoreña.
Es la formadora de los cuadros administradores de las haciendas, ingenios, beneficios, bancos, de las fabricas maquileras y hoteles, etc., de los abogados que sostienen el aparato estatal y justifican jurídicamente la inalterabilidad de la propiedad privada. Pero al mismo tiempo es la formadora de importantes fuerzas sociales revolucionarias como lo es el estudiantado. Existe un cruce de camino entre proceso social y proceso universitario. La revolución pasa por la universidad.

La Universidad cumple una misión ideológica altamente conservadora ya que es la trasmisora de la herencia cultural acumulada, entre esta la vinculada a la tradición liberal y los viejos valores de la democracia burguesa pero al mismo tiempo desempeña una misión renovadora al promover mediante la investigación la búsqueda de nuevas verdades y paradigmas, que vendrán desplazar a los vigentes (Kuhn 2006) En sus recintos amurallados se desarrolla la contradicción infinita entre la verdad y el error, entre ciencia e ideología, entre lo viejo que se niega a morir y lo nuevo que pugna por surgir.

En el plano político esta contradicción se manifiesta en el enfrentamiento entre la comunidad universitaria, que se nutre de sectores populares y los gobiernos derechistas, conservadores, neoliberales, que responden ahora a las exigencias de la globalización imperialista y sus beneficiarios, las corporaciones transnacionales.

Las ideas derechistas, liberales, socialdemócratas, democristianas y marxistas entre otras, coexisten y luchan al interior del campus universitario. El imperialismo por su parte, desde hace muchos años impulsa la tesis del desarrollismo, alegando que el atraso existente en El Salvador y América Latina es el resultado de bajos niveles educativos y poco desarrollo científico tecnológico.

La infiltración cultural del imperialismo es una constante que no puede ser evadida en cualquier diseño de política universitaria. Su fundamentación filosófica es el pragmatismo: lo verdadero es lo útil. Mientras que los sectores progresistas plantean que la educación está vinculada a la liberación y que la conciencia política surge con el estudio de las ciencias sociales y el marxismo.
El desenlace de esta lucha dentro de la Universidad está determinado por la capacidad de cada una de estas fuerzas de imponer su visión y arrastrar tras de sus posiciones a la mayoría de sectores universitarios. En nuestra experiencia, liberales y conservadores, izquierda y derecha, han disputado a lo largo de la historia ya de 170 años, la conducción universitaria, el rumbo de la UES. Y el actual momento refleja esta disputa.

La Universidad es una palestra, un escenario privilegiado de la lucha de clases. En su seno coexisten los representantes de las diversas clases, los cuales desarrollan desde las aulas, desde las organizaciones estudiantiles y magisteriales e incluso, desde la administración universitaria, una a veces sorda y otras veces abierta, lucha ideológica en diversos terrenos como el de ser conciencia crítica de la sociedad, enfrentar a gobiernos autoritarios mediante la autonomía e impulsar la divulgación del marxismo.

La Universidad cumple la tarea de formar profesionalmente a los cuadros administrativos, técnicos y políticos de una sociedad dividida en clases y además la de justificar ideológicamente esta división, por medio de promover funciones, conductas, creencias y valores en defensa del sistema establecido. (Gutiérrez 1984).

A lo largo de la historia latinoamericana y caribeña, la misma situación social de capas medias permeadas por altos niveles de proletarización, empuja a miles de universitarios al campo de la revolución. Y esta no es más que una de las muchas contradicciones que anidan en los claustros universitarios. Los científicos y técnicos se ven obligados a romper sus burbujas autistas y son lanzados violentamente a formar parte del cada vez más selecto ejército de los empleados asalariados.

Por otra parte, la lucha ideológica exige dar respuesta desde las posiciones del marxismo a dos posiciones extremas existentes en el campo de los sectores de izquierda. Existe una posición idealista, que considera que mediante reformas curriculares la universidad puede transformarse incluso sin que cambie la sociedad en la cual está inmersa. Y en el otro extremo hay una posición mecanicista, que considera que no tiene sentido realizar ningún cambio al interior de la Universidad mientras no se cambie a la sociedad. Los unos alegan que lo esencial es la educación y desde el academicismo rechazan la lucha política, mientras los otros sobrevaloran lo político y desde el activismo social desprecian lo académico.

Ambas posiciones son equivocadas, derrotistas y aislacionistas. La primera conduce a romper los vínculos con los sectores populares, como ocurre en la UES en la actualidad. La segunda, ha estado presente muchas veces y conducen a romper los vínculos con los sectores progresistas, democráticos, al interior de la Universidad.

Lo adecuado es trabajar en dos bandas: en la del vínculo con el movimiento popular y en la del vínculo con la del movimiento académico. Esa es la experiencia de la Unidad Universitaria (AGEUS, ADUES y CCTU) en la década de los ochenta del siglo pasado. La Unidad Universitaria fue la fuerza que impulsó la Reforma Universitaria, de su seno surgió el Movimiento de Reforma Universitaria, MRU, y al mismo tiempo pertenecía a la UNTS y al CPDN. En esa época era claro que estos esfuerzos se orientaban a la búsqueda de un cambio revolucionario de la sociedad y a tomar el Poder del estado para ponerlo al servicio de las mayorías populares. La Comunidad Universitaria estaba cohesionada alrededor de la lucha por la revolución.

La Reforma Universitaria es una tarea estratégica para revitalizar las funciones tradicionales de docencia, investigación y proyección social, conocida antes y quizás con mayor precisión como extensión universitaria. Cada una de estas funciones es vinculante, sin investigación la docencia se vuelve dogmatica, y sin proyección la docencia se vuelve irrelevante. Y la Reforma Universitaria va unida a la lucha por conquistar y fortalecer el co-gobierno, la gratuidad (no al cobro de cuotas estudiantiles), libertad de cátedra, autonomía, presupuesto justo, y elevar su papel como conciencia crítica de nuestra sociedad.

El movimiento estudiantil junto con el movimiento docente debe garantizar la existencia de autoridades progresistas, con fuerte vínculos con la Comunidad Universitaria, con fuertes relaciones con el Movimiento Popular, que puedan asumir la responsabilidad de impulsar y conducir la Reforma Universitaria, como tarea estratégica, como tarea de honor al servicio de los sectores populares. Es en la Reforma Universitaria que se realiza el cruce entre ciencia y política.

2. El papel histórico de la Universidad de El Salvador

Desde su nacimiento la Universidad de El Salvador ha estado vinculada la vida política del país, para sostener el sistema o para tratar de derrocarlo, de subvertirlo. En diversos momentos de la historia nacional ha jugado un destacado papel como fuente de cuadros para el movimiento revolucionario y en abierta oposición a las dictaduras civiles o militares. A continuación mencionaremos brevemente algunos de estos aportes en el contexto de diversos momentos históricos.

En 1913, el Br. Sarbelio Navarrete presenta su tesis para obtener el título de Doctor en Derecho. Es el primer trabajo de investigación que hace uso de las herramientas teóricas del marxismo. Trata sobre El Estado centroamericano. Pero a esta altura todavía las ideas del marxismo estaban separadas del movimiento obrero, aunque se vivía el periodo de las primeras organizaciones obreras (1904-1919). (Navarrete 1977)

En 1918, bajo el gobierno de Carlos Meléndez, nace el semanario Opinión Estudiantil, que desde sus encendidas páginas y por más de ochenta años animó el anhelo de liberación del pueblo salvadoreño. En sus primeras épocas aparecen como redactores Inocente Rivas Hidalgo, Rafael Angulo Alvarenga, Alfonso Rochac, Raúl Gamero, Maximiliano Patricio Brannon, Miguel Ángel Alcaine (Duran 1975) y posteriormente los estudiantes José Luís Barrientos, Carlos Menéndez Castro, Ernesto Argueta, Oliverio Cromwell Valle, entre otros. (Castellanos 2007)

En 1919 los estudiantes universitarios encabezan una masiva protesta contra la pretensión de la compañía inglesa propietaria del tranvía de San Salvador, por elevar el pasaje de este. Los estudiantes de medicina usaban el tranvía para trasladarse desde el antiguo edificio de la UES (costado poniente de Catedral) al Hospital Rosales para realizar sus prácticas. La lucha fue conducida por la Federación de Estudiantes Universitarios, dirigida por Julio Francisco Castillo, antecedente histórico de AGEUS. La acción incluyó la quema de uno de los carros del tranvía. (Duran 1975)

En 1920 bajo el gobierno de Jorge Meléndez se realiza en el Parque Libertad un acto en solidaridad con los estudiantes guatemaltecos. El gobierno captura y encarcela a los organizadores, entre estos a José Luís Barrientos y Agustín Farabundo Martí. (Arias Gómez 1972)

En 1927, autorizada por el gobierno de Pío Romero Bosque (Castellanos 2007) nace la gloriosa Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, AGEUS, que durante setenta años jugó un destacado papel en la agitación y educación popular, en la organización Y como instrumento de lucha del pueblo salvadoreño. Asimismo el 23 de marzo se concede la autonomía universitaria (Duran 1975)

En 1931, a pocos días del golpe de estado del General Maximiliano Martínez, el 9 de diciembre, surge el periódico La Estrella Roja, “órgano del grupo marxista de la Universidad de El Salvador y del grupo de revolución universitaria.” Sus directores, Alfonso Luna y Mario zapata, serían fusilados junto con Farabundo Martí, el 1 de febrero del siguiente año, luego del fracaso de la insurrección indígena popular de enero de 1932. (López Vallecillos 1987)

El golpe de estado del general Martínez y la posterior masacre de enero de 1932 establecieron una férrea y larga dictadura unipersonalista. Administraron la UES durante este periodo los rectores Enrique Córdoba, Emilio Cáceres, Héctor David Castro, Reyes Arrietta Rossi y Sarbelio Navarrete. Todos pro dictadura martinista a excepción de Navarrete.

De 1936 a 1936 fue rector de la UES el Dr. Sarbelio Navarrete, respetado demócrata y estudioso del marxismo, que se enfrentó de manera elegante al dictador de las aguas azules. En la inauguración de año lectivo 1934 dictó una conferencia titulada “La Universidad y la cultura.” (Navarrete 1977) En 1939 el general Martínez suspende la autonomía universitaria. El rector Navarrete renunció en señal de protesta y los estudiantes se fueron a la huelga. (Parkman 2003)
En 1942 surge el Comité Estudiantil Universitario, dirigido por el Br. Reynaldo Galindo Pohl, que luego en 1943 se integra al Comité Nacional del Frente Juvenil Antifascista, como una de las expresiones de lucha contra la dictadura martinista. (Parkman 2003)

En 1944 el estudiantado universitario reasume su papel como destacamento de avanzada del movimiento popular, impulsando junto con otros sectores democráticos la sorprendente y creativa Huelga General de Brazos Caídos, la cual paraliza el país y logra el derrocamiento del general Martínez. Entre los más insignes dirigentes estudiantiles de esta época destacan Reynaldo Galindo Pohl (presidente de AGEUS), Raúl Castellanos Figueroa, Jorge Bustamante y otros.
Pero la primavera democrática dura poco. En octubre de ese año ocurre un golpe de estado y se reinicia la dictadura. En diciembre, estudiantes universitarios junto con militares patriotas cruzan la frontera desde Guatemala para recuperar la democracia, pero son derrotados en los Llanos del Espino, Ahuachapán.

En diciembre de 1948 tiene lugar un golpe de estado y se establece una Junta de Gobierno con participación de algunos dirigentes estudiantiles que habían participado en el derrocamiento del General Martínez en mayo de 1944. Entre estos sobresalía Reynaldo Galindo Pohl. AGEUS convocó a una gran celebración de este “triunfo” de 1948. El presidente de AGEUS era el Br. René Fortín Magaña. Opinión Estudiantil publicó una edición enorme en la imprenta nacional, que fue distribuida por la Fuerza Aérea por todo el país. (Handal 2011)

Se inicia en diciembre der 1948 un nuevo periodo de la dictadura, que incluyó los gobiernos de Osorio y Lemus. En la UES administran durante este periodo los rectores Carlos A. Llerena, José Vicente Vilanova, Antonio Perla y Romero Fortin Magaña. Los tres primeros defensores de la dictadura militar, el ultimo un demócrata.

En 1950 el movimiento estudiantil se plantea por vez primera la necesidad de una Reforma Universitaria y entra en conflicto con el rector Carlos Llerena hasta lograr su destitución.
(Handal 2011, Valle 1993)Y logra que en la nueva Constitución se establezca la autonomía universitaria. En 1951 se aprueban la Ley y el Estatuto orgánico de la UES, que establece la representación proporcional estudiantil, se logra el co-gobierno.

En 1952 surge Acción Estudiantil Universitaria, AEU, como el primer esfuerzo del PCS después de 1932 por difundir abiertamente las ideas revolucionarias y enfrentar a diversas tendencias derechistas existentes en el Alma Mater, tales como Acción Católica Universitaria, ACUS.(Arias Gómez 1999)

En 1954 la AEU se fortalece con la dirección política del dirigente comunista Jorge Arias Gómez. Fue precisamente la AEU la que logró llevar a la plana de redacción del semanario Opinión Estudiantil a Roque Dalton. (Arias Gómez 1999) En 1956 es electo presidente de AGEUS la propuesta de AEU, el Br. Raúl Valiente.

En octubre de 1959 el dictador de turno ordena la agresión militar contra la UES, penetra, golpean y capturan a las autoridades universitarias. Y esto desencadena un movimiento popular de protesta que culmina con el derrocamiento del tirano militar de apellido Lemus. El Rector es el Dr. Napoleón Rodríguez Ruiz, que es golpeado y enfrenta valientemente la embestida militar.

El presidente de AGEUS en 1959 era Aníbal Escobar (Medicina). El presidente de AGEUS en 1960 era el Br. Ivo Príamo Alvarenga. A nivel de secundaria, el presidente de la Federación de Estudiantes de Enseñanza Media, FEEM, creada en 1960 era Alfonso “Chiquitín” García. El presidente de AGEUS en 1961 fue Rodolfo Antonio Gómez.

El 25 de enero de 1961 inicia una nueva fase de la dictadura militar, esta vez bajo la sombra del partido PCN, el cual gobierna por cuatro periodos con los militares Rivera, Sánchez Hernández, Molina y Romero. La UES durante este periodo es administrada por siete rectores: Napoleón Rodríguez Ruiz, Fabio Castillo, Ángel Gochez Marín, José María Méndez, Rafael Menjívar, Juan Allwood Paredes, y Carlos Alfaro Castillo. Los cuatro primeros defensores de la autonomía y los dos últimos defensores de la dictadura militar.

Los sectores estudiantiles de izquierda se aglutinan en esta etapa en la Federación Estudiantil Universitaria Revolucionaria, FEUR, conducida por Antonio Handal (Arquitectura) y Salvador Moncada (Medicina) y apoyan este proceso de reformas universitarias y luego de lucha política electoral. En cada facultad el FEUR tenía su referente, por ejemplo FURIA en Ingeniería. Los trabajadores estaban organizados en el Sindicato de Trabajadores Universitarios Salvadoreños, STUS, dirigido por Américo Duran.

A principios de 1962 la entonces decana de la Facultad de Medicina, Dra. María Isabel Rodríguez presentó ante el CSU un proyecto de reestructuración universitaria, que contaría con el apoyo de la AID, orientado a violentar la autonomía universitaria, el cual fue ampliamente rechazado. (Valle 1993) En julio de este año el CSU rechazó este proyecto pro-imperialista. Muchos años después en el 2005 y ya como Rectora, repitió esta experiencia de propuesta privatizadora y rechazo generalizado.

A mediados de 1962 AGEUS designó a un comité para presentar candidatos a Rector y decanos de la UES así como para construir un planteamiento de Reforma Universitaria. Lo integraban por Derecho Salvador Navarrete, Albino Tinetti, e Ivo Príamo Alvarenga; por Economía Antonio Osegueda, por Medicina Miguel Ángel Sáenz Varela; y Víctor Valle por Ingeniería. A este Comité pro Reforma Universitaria se unía los dirigentes del PCS, Roberto Castellanos Calvo y Schafik Handal.

El 17 de diciembre de 1962 AGEUS realizó una demostración por el centro capitalino que concluyó en el parque Libertad. El propósito era presentar su candidato para las elecciones presidenciales en las que competiría con el candidato del PCN, Cnel. Julio Rivera. El candidato apareció en una de las carrozas, era un burro con un letrero, que decía: “Este burro es coronel. Este coronel es burro.”Y seguido por una manta que indicaba: “salvadoreños, por el bien del país, NO VOTES.” (Valle 1993)

En 1963 ya bajo el gobierno de Rivera, es electo Rector de la UES el Dr. Fabio Castillo Figueroa y conduce un original y sistemático proceso de Reforma Universitaria que permite colocarla como una de las universidades con mayor prestigio académico a nivel latinoamericano.

Como parte de este proceso, en abril de 1963 el CSU nombra una Comisión de Reforma Universitaria, integrada por el Rector Castillo, el decano de Humanidades, Alejandro Dagoberto Marroquín; Mario Flores Macal, Alfonso Trejos y los representantes de AGEUS, Víctor Valle y Albino Tinetti. En septiembre presentaron al CSU una propuesta sobre el tema.

En julio de 1964 el rector Castillo junto con su joven secretario, Guillermo Manuel Ungo realizan una gira por Europa y el Medio Oriente. Visitan la Universidad Lomonosov en Moscú, URSS y esto despierta la ira de la derecha oligárquica, lo que provoca incluso un debate televisivo entre el Rector Castillo y el entonces ministro del Interior, Cnel. Fidel Sánchez Hernández.

Asimismo fue la excusa para que un grupo de docentes derechistas de Ingeniería trataran de separar esta facultad de la UES, lo que origina una peculiar crisis universitaria, en la cual el movimiento estudiantil revolucionario, conducido por el FEUR logró derrotar estas pretensiones. En 1966 era presidente de AGEUS Salvador Menéndez Linarez.

En 1967 Fabio Castillo abandona la Rectoría para encabezar la candidatura opositora con el partido PAR Nueva Línea, la cual por primera vez luego de 1932, planteó abiertamente la necesidad de una reforma agraria. Handal, el hermano menor de Schafik, era presidente en 1967 de AGEUS.

En 1968 los estudiantes universitarios junto con el movimiento sindical encabezan la solidaridad con la primera huelga de maestros organizada por Andes 21 de junio. Asume la presidencia de AGEUS Oscar “El Chele”Dada (Economía).
En 1969 era presidente de AGEUS Rolando Elías Julián Belloso (Medicina).El vicepresidente era Humberto Mendoza. Ese año en julio la AGEUS no pudo librarse del chovinismo generalizado inyectado por la derecha en contra de Honduras y por medio de Opinión Estudiantil, “llamó a filas.”

En 1970 asume la presidencia de AGEUS el militante comunista Br. Jorge Federico Baires (Humanidades). En la vicepresidencia el Br. Francisco Jovel (Areas Comunes).Otros miembros fueron por Derecho Luis Alberto Hernández, por Química Gloria Leticia Jerez.
En 1971 asume la rectoría de la UES el Dr. Rafael Menjívar y como vicerrector el Dr. José Napoleón Rodríguez Ruiz. Su equipo de apoyo estaba integrado por el vicerrector José Napoleón Rodríguez Ruiz, el secretario general Miguel Ángel Sáenz Varela, y el secretario de asuntos académicos Eduardo Badia Serra.

Dos días antes de la intervención militar, el 17 de julio, este equipo de trabajo del nuevo Rector presenta su propuesta programática: Diagnostico Global de la Universidad de El Salvador. Ese año se desarrolla la huelga de Áreas Comunes, dirigida por el Br. Francisco Jovel.
El 19 de julio de 1972 el recién inaugurado presidente Arturo Armando Molina interviene militarmente la Universidad con el apoyo de profesionales derechistas aglutinados en la FEPRO. Esto viene a cerrar el primer ciclo de autoridades progresistas iniciado en 1959.

El presidente de AGEUS desde 1971 y al momento de la intervención en 1972 era Manuel Rivera (Humanidades). Y fueron miembros del Comité Ejecutivo por Áreas Comunes el Br. Joaquín Villalobos, por la Residencia Estudiantil, Humberto Mendoza, por Economía Sebastián Vaquerano y Felipe Peña, por Agronomía Jorge Villacorta, por Química Gloria Leticia Jerez, y por Derecho Luis Alberto Hernández.

Este año de 1972 cae combatiendo en Guatemala en las filas de las FAR el estudiante universitario salvadoreño Adán Díaz Salazar (Mijango 2012). Salazar cumplía una misión internacionalista por parte de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores, ORT.
Asume la rectoría en 1973 representando los intereses de la dictadura militar, el Dr. Juan Allwood Paredes. El año siguiente entrega la administración al Dr. Carlos Alfaro Castillo, quien establece una gestión represiva desde el CAPUES que despierta la oposición y lucha estudiantil. En 1973 el Consejo Estudiantil Provisional, dirigido por el entonces Br. Dagoberto Gutiérrez encabeza la lucha por la reapertura de la UES, lo cual se logra en 1974.

A nivel de secundaria, en julio de 1973 se reestructura la Asociación de Estudiantes de Secundaria, AES, que había surgido dos años antes al calor de la segunda huelga de ANDES 21 de Junio. En esa época era la única organización de estudiantes de secundaria. Rafael Aguiñada Deras (INSFRAMEN) dejó la presidencia, la cual fue ocupada por Rogelio Cáceres (INSFRAMEN) que fue elegido en ausencia. Otros miembros electos fueron Tito Bazán (del INSFRAMEN y en organización) Dinora Aguiñada (del Central de Señoritas y en Finanzas), Agustín Najarro (INSFRAMEN) Roberto Pineda (NLC y en Conflictos) Vladimira Landaverde (NLC). El siguiente año AES impulsaría una exitosa campaña en contra del aumento al pasaje público de 10 a 15 centavos. Con estas jornadas AES creció y alcanzó presencia en los principales institutos nacionales del país. A finales de 1974 surgen nuevas organizaciones estudiantiles, el FRELM y el MERS.

Al regresar al campus universitario en 1974 las distintas expresiones políticas de la izquierda desarrollan una interesante polémica ideológica sobre los principales problemas de la teoría revolucionaria. Se estudiaba mucho la teoría revolucionaria, el marxismo y además se reproducían sus textos básicos. Asimismo decenas y quizás centenares de estudiantes se incorporan a la lucha revolucionaria. Es un momento de flujo. Se crean frentes estudiantiles representando a los diferentes partidos de izquierda, en ese momento en su mayoría organizaciones político-militares.
El PCS crea el FAU, dirigido por Manuel Franco y luego por Carlos Ruiz. Las FPL el UR-19, dirigido por Medardo González y Atilio Montalvo. La RN el FUERZA, dirigido por Carlos Arias y Oscar Fernández. Surge la Liga para la Liberación, dirigida por Manuel Castillo y Francisco Jovel, que luego se convertirán en el PRTC. Y finalmente el ERP decide en 1978 formar las Ligas Populares Universitarias. Y cada uno de estos frentes estudiantiles estaba vinculado a coaliciones populares. El FAU al partido UDN. El UR-19 al BPR, FUERZA al FAPU, las LPU a las LP-28 y las LL al MLP.

En noviembre de 1974 el núcleo universitario de las FPL forman UR-19 (Rojas 1988) y el núcleo de secundaria se separa de AES; y forman el Movimiento de Estudiantes Revolucionarios de Secundaria, MERS, con influencia inicial en los institutos de Santa Tecla y San Sebastián. Por esta época el ERP crea el Frente de Estudiantes Revolucionarios Luis Moreno, FRELM. Y unos años después las Ligas Populares de Secundaria. Luego las RN crean la Asociación Revolucionaria de Estudiantes de Secundaria, ARDES, y el PRTC, crea la Brigada Revolucionaria de Estudiantes de Secundaria, BRES.

El FAU gana las elecciones para AGEUS de 1974, asume como presidente el Br. Manuel Franco. En 1975 se forma la coalición Alianza Revolucionaria, integrada por el UR-19 y FUERZA, que se enfrentan al FAU. Medardo Gonzales de la AR derrota a Antonio Martínez, del FAU y asume como presidente de AGEUS. El vicepresidente provenía de FUERZA, Eliseo Ortiz. Es la época de la dispersión orgánica e ideológica de la izquierda salvadoreña, que incluyó un intenso debate sobre la vía de la revolución salvadoreña.

El 30 de julio de 1975 una demostración estudiantil sale de la UES para protestar contra la intervención días antes, el 25 de julio, del Centro Universitario de Occidente. La razón fue que la Sociedad de Estudiantes del Centro Universitario de Occidente, SECUO, dirigida por Salvador Cárcamo, del FAU, estaba organizando un desfile bufo en el marco de las fiestas patronales.
A la altura del edificio del ISSS fue brutalmente reprimida la manifestación estudiantil por órdenes del gobierno del Coronel Arturo Armando Molina. Se realizan capturas y el asesinato de varios estudiantes universitarios. Esta masacre despierta una fuerte ola de repudio popular y de marchas. El 1 de agosto las organizaciones estudiantiles se toman Catedral e inicia una inolvidable y significativa jornada de lucha popular. El 30 de julio pasa a ser la más significativa efemérides universitaria, por encima del 16 de febrero, fecha de la fundación de la UES.

En septiembre de 1976 el gobierno de Molina aumenta su presión sobre la UES estableciendo el Consejo de Administración Provisional, CAPUES, que establece un régimen represivo interno que violenta la autonomía universitaria. El movimiento estudiantil es golpeado pero no destruido y rápidamente se adapta a la nueva situación.
Un año después, en septiembre de 1977, el rector Alfaro Castillo es ajusticiado por una de las organizaciones político-militares. En diciembre de 1978, el gobierno del general Romero se ve obligado por la protesta estudiantil a disolver el CAPUES y crea un Consejo Directivo Provisional de la UES, CDP.

En junio de 1979 se realizaron elecciones para un nuevo Consejo Ejecutivo de AGEUS, las cuales fueron boicoteadas por la mayoría de frentes estudiantiles, FAU, FUERZA, LL y únicamente participo el UR-19. Obtuvo la presidencia de AGEUS, el Br. Oscar Bonilla. Y es esta AGEUS la que se incorpora al proceso de unidad popular que surge en diciembre de ese año y que marcaría la siguiente fase histórica. El 23 de noviembre convocada por AGEUS, AEU y CPT se realiza una marcha hacia el Ministerio de Hacienda para exigir el reintegro al presupuesto universitario lo correspondiente a las subvenciones de septiembre y octubre.

Durante el largo periodo de la Guerra Popular Revolucionaria (1980-1992) la UES asumió su papel como conciencia crítica de la sociedad y además como uno de los pilares más sólidos del movimiento y la lucha popular. Durante este periodo se suceden varias juntas militares, el gobierno democristiano de José Napoleón Duarte y el primer gobierno de ARENA, de Alfredo Cristiani. La UES es administrada durante este periodo por Félix Ulloa padre (asesinado en 1980), Miguel Ángel Parada, Luis Argueta Antillón y Fabio Castillo. Es una época de fuerte presencia de la izquierda en la conducción de la UES.

Fue en el Auditórium de Derecho de la Universidad que se formó el 11 de enero de 1980 la Coordinadora Revolucionaria de Masas, CRM. La participación de todos los frentes políticos estudiantiles unificados fue impresionante. Es el momento de mayor desarrollo organizativo y mayor influencia política de la izquierda en la UES. La UES y los sectores populares marchaban hacia el mismo objetivo: la liberación popular.

Del campus salieron y regresaron miles de campesinos que participaron en la Gran Marcha del 22 de enero. Cualquiera que visitara la UES hubiera visto esa mañana a improvisadas tiendas de campaña y miles de campesinos al lado de grandes ollas de café y de frijoles. ¡Esta es la U! ¡U…u..u…uuuuuuuuu! El ejército por su parte, preocupado militarizó los alrededores del campus.
Ahí mismo en abril de ese año se formó el Frente Democrático Revolucionario, FDR. La UES fue la cuna y la sede del movimiento revolucionario y popular. 4 de 5 de integrantes de la Comandancia General del FMLN se formaron en la UES. Handal del PCS, Villalobos del ERP, Sancho de las RN y Jovel del PRTC. Es por esto que luego de un paro nacional de dos días, 24 y 25 de junio, convocado por el FDR, la derecha decide intervenir a la UES el 26 de junio de 1980. Pretendían golpear y lo lograron. Y la U se mantuvo intervenida hasta 1984.

El 28 de octubre de 1980 es asesinado por escuadrones de la muerte el rector Félix Ulloa, que se había destacado por su voluntad de enfrentar la intervención militar del 26 de junio, mediante la Universidad en el Exilio, o sea el alquiler de locales particulares para reanudar la actividad académica fuera del campus. El rector Ulloa tenía como equipo de apoyo a Ricardo Calderón (secretario general) y Evaristo Hernández (secretario de planificación).

El 10 de enero de 1981 el FMLN realiza su primera ofensiva general y ataca varios cuarteles de la dictadura. Participan muchos estudiantes y docentes universitarios. No logra predominar militarmente y se ve forzado a replegarse al norte y oriente del país y a establecer campamentos guerrilleros. Con esta acción se cierra una fase de auge de lucha de masas que había iniciado luego del 30 de julio de 1975 y que alcanzó altos niveles de masividad y combatividad. El grueso del movimiento popular aglutinado en la CRM pasa a la clandestinidad. La dictadura implementa una estrategia de aniquilamiento. Una parte del movimiento estudiantil se integra a los frentes guerrilleros y otra parte se va al exilio.

El 10 de febrero de 1981, todavía asustada la dictadura por la ofensiva militar del FMLN de un mes antes, asalta una reunión del Consejo Superior Universitario que sesionaba en un colegio cercano a la UES, el Colegio Cristóbal Colon. Capturan a 50 personas incluyendo al Rector Dr. Miguel Ángel Parada, al Fiscal Dr. Jorge Alberto Gómez Arias, y al secretario general, Lic. Ricardo Calderón. En esta reunión toma cuerpo la idea de funcionar fuera del campus, en locales alquilados, en lo que se llamó Universidad en el Exilio, la cual empezó a funcionar el 25 de enero de 1982 con el histórico lema de ¡La Universidad de El Salvador se niega a morir! 

El 22 de mayo de 1984, la dictadura contrainsurgente se ve forzada por la presión nacional e internacional a permitir la reapertura de la UES y devolver el campus a sus autoridades. Los militares entregaron una universidad destruida, con sus bibliotecas y laboratorios saqueados. A nivel internacional el trabajo de solidaridad estuvo dirigido desde Managua por los esposos Armando Herrera y Norma Guirola.

Ya en julio de 1984 se realiza una histórica jornada bautizada como Piedra sobre piedra, el pueblo reconstruye la universidad. Esta actividad estuvo organizada por las autoridades universitarias junto con la Asociación de Educadores Universitarios, AEU, AGEUS y el Comité Coordinador de Trabajadores Universitarios, CCTU, dirigido por Salvador Ubau. Asimismo participan los reconstruidos gremios estudiantiles AED, SECE, SECH, SEIAS, SEMEA y otros.

En enero de 1985 frente a la situación de centenares de jóvenes que no pueden ingresar a estudiar, el movimiento estudiantil conducido por AGEUS levanta la bandera del ingreso masivo y realiza una exitosa toma del CSU para lograr esta reivindicación, que hasta el día de hoy continua vigente. Asimismo el 20 de junio de este año se realiza la Primera Marcha por un Presupuesto Justo, reivindicación que desde entonces sigue presente.

Este año es capturado el Br. Rufino Quezada (Agronomía), presidente de AGEUS. El vicepresidente era Rodolfo Rosales. Quezada posteriormente sería presidente de la AGU en dos ocasiones y Rector de la UES. En diciembre de este año se realiza la Primera Jornada Universitaria por la Paz, en la que los diversos sectores universitarios se pronuncian por una salida política al conflicto militar.

En julio de 1985 el Ejercito Secreto Anticomunista amenaza a muerte a 11 universitarios: Rufino Quezada, Jorge Gámez, conocido por su grupo artístico La Chinche; Manuel de Jesús Benítez; Rodolfo Rosales; Narciso de la Cruz Mendoza, conocido como Chicho y sus títeres; Miguel Ángel Joya; Rolando Abrego, Ana Julia Orellana, Lic. Sara Nora de Daboud; Lic. Omar Castillo y Pablo de Jesús Castro. (LPG 13 de julio de 1985)

En 1986 el movimiento estudiantil levanta de nuevo la bandera de ingreso masivo y lucha por un presupuesto justo. En febrero AGEUS participa en la fundación de la Unidad Nacional de los Trabajadores Salvadoreños, UNTS, que se convierte rápidamente en el referente unitario de los sectores populares. Se funda la Unidad Universitaria, integrada por AGEUS, ADUES y CCTU y conducida respectivamente por Vinicio Peñate, Roberto Ponce y Salvador Ubau. ADUES era conducida por Ponce, Héctor Canjura y Luis Gálvez.

Surge el 30 de julio de este año un nuevo actor político estudiantil, el Frente de Estudiantes Universitarios Salvadoreños, FEUS, vinculado al FMLN, que realiza una marcha interna para conmemorar la efemérides. El rector Parada es obligado a renunciar por presión estudiantil y asume la conducción provisional de la UES, el Lic. Luis Argueta Antillón.
El 10 de octubre la Ciudad Universitaria fue parcialmente destruida por el terremoto que sufrió el país. Surge la necesidad de impulsar la bandera de la reconstrucción, que se convierte en un objetivo aglutinador y movilizador. Se lucha entonces por un presupuesto justo y la reconstrucción. El 10 de noviembre de 1986, los estudiantes repudian la vista del presidente Duarte a la UES. Destaca en la protesta Roberto Salinas y Dagoberto Aguirre. Duarte se ve obligado a salir huyendo del campus.

En 1987 se realizan elecciones para un nuevo Comité Ejecutivo de AGEUS. Se inscriben dos frentes estudiantiles, el FEUS y la Unión Consecuente de Estudiantes Universitarios, UCEU, vinculados a la fracción que en 1983 se separo de las FPL y formó el Frente Clara Elizabeth Ramírez, o sea seguidores de Salvador Cayetano Carpio. Al final se descalifica al UCEU y solo participa el FEUS en las elecciones. Vinicio Peñate (CCHH) es electo Presidente de AGEUS junto con Nelson Arévalo (Agr.) Hugo Flores (CCEE) Mayra Navarrete (RRII) Bernardo Zamora; Eliseo Asencio (Occidente).

Asimismo se realizan en 1987 elecciones para la Rectoría ganándolas el candidato único de la Unidad Universitaria, el Lic. Luís Argueta Antillón. El equipo que acompañó al rector Antillón en su gestión estuvo integrado por Herbert Wilfredo Barillas (Vicerrector), Mauricio Mejía (secretario general), Armando Herrera (relaciones internacionales), Margoth Handal (asuntos académicos) Roberto Pineda (comunicaciones). Carlos Canjura y Saúl Ramírez, ocuparon la presidencia de la AGU durante este periodo.

En este periodo se inicia el tercer esfuerzo por realizar en el marco de una Universidad sitiada por el ejército y destruida por el terremoto de octubre de 1986, un proceso de Reforma Universitaria, que tuvo como vanguardia académica la Facultad de Odontología. Surge el Movimiento de Reforma Universitaria, MRU, para respaldar este proceso. El rector Antillón teoriza sobre la Universidad Popular, Democrática, Libre y Humanista en el Plan de desarrollo 1988/1992. (Antillón, 1988)

El 1 de septiembre la Policía de Hacienda captura y desaparece a Salvador Ubau, militante universitario del PCS y líder sindical. Se realizan múltiples actividades para lograr su libertad pero no se pudo recuperar de las garras de la dictadura.
En 1988 el movimiento estudiantil hizo aportes importantes al desarrollo de la estrategia militar del FMLN en las ciudades y particularmente en san Salvador, a través del fortalecimiento de una amplia red de comandos urbanos. En esta dirección jugó un papel destacado la fundación del Frente de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños, FERS 30 de Julio. El FERS se caracterizó por un alto nivel de combatividad. Incluso integró en septiembre el Movimiento Pan, Tierra, Trabajo y Libertad, MPTL.

El 13 de septiembre de 1988 las Fuerzas Armadas reprimen una manifestación de la UES exigiendo un presupuesto justo, que se realizaba en las inmediaciones del Ministerio de Hacienda y son capturados 230 universitarios, que posteriormente serían liberados como resultado de la protesta enérgica de la Comunidad Universitaria.
En 1989 estudiantes, docentes e incluso autoridades universitarias participaron en la ofensiva militar que el 11 de noviembre impulsó el FMLN, la cual sirvió para darle un fuerte impulso al proceso de salida política al conflicto, por medio del dialogo y la negociación.

En 1990 ya en una nueva situación, surgen nuevos organismos estudiantiles como el Comité Estudiantil pro Reconstrucción, CEPRUES, el frente estudiantil Alternativa, el Movimiento Democrático de Estudiantes “Generación 90.” El movimiento estudiantil participa activamente en las actividades del CPDN. Este año se realiza la públicamente inexplicable renuncia del Rector Lic. Luís Argueta Antillon, y de varias autoridades universitarias, que fueron electas con el apoyo de la Unidad Universitaria, lo que obliga a convocar elecciones, las cuales vienen a dividir a los sectores de izquierda, en particular al PCS y a las FPL.

Se enfrentan dos candidaturas, la del Dr. Ernesto Selva Sutter, candidato del Foro Democrático Universitario, FDU y el Dr. Benjamín López Guillen, por la Inter-Gremial. Gana Las elecciones el Dr. López Guillen, quien concluye el periodo de Antillón. Esta ruptura de las dos principales fuerzas políticas de izquierda en la UES, luego de un periodo de altos niveles de coordinación iniciado en 1984, llevó al quiebre de la Unidad Universitaria y repercutió a nivel docente, estudiantil, y de trabajadores.

En 1991 asume la Rectoría el Dr. Fabio Castillo Figueroa, recién regresado de Costa Rica, país donde estuvo exilado desde 1972. Se inicia un cuarto esfuerzo por realizar una Reforma Universitaria contando con el prestigio académico del Dr. Castillo y de sus colaboradores, entre estos Roberto Cañas. Durante esta segunda gestión el rector Castillo logró su sueño de construir un nuevo edificio para la Biblioteca Central.

Pero también fue durante esta administración, en 1993 que en respuesta a la decisión del GOES desde 1984 de otorgar presupuesto exclusivamente para salarios y funcionamiento, se toma la decisión de establecer una cuota diferenciada, rompiendo así una tradición de universidad pública gratuita, que otorgaba becas a muchos estudiantes e incluso hasta la intervención militar de 1972 contaba con residencias estudiantiles. AGEUS inicialmente se opuso a esta medida, pero luego decidió apoyarla.

Concluye su periodo el Dr. Castillo en 1995, ya en una nueva fase histórica, luego de los Acuerdos de Paz de 1992. Esta nueva fase histórica comprendió los gobiernos areneros de Cristiani, Calderón Sol, Flores y Saca. La UES estuvo administrada por los rectores Fabio Castillo, Benjamín López Guillen, María Isabel Rodríguez y Rufino Quezada.
Este año de 1995 surge el frente “Proyección Estudiantil” y se agudiza la dispersión orgánica e ideológica del movimiento estudiantil, lo que conduce a la atomización, rivalidades estériles y a diversos fenómenos de pérdida de la perspectiva y ética revolucionaria. El presidente de AGEUS en este momento era el Br. Gilberto Gutiérrez.

En agosto de 1996 se forma el Sindicato de Empresa de trabajadores de la Universidad de El Salvador, SETUES; que en diversos momentos ha levantado la bandera de las reivindicaciones económicas para los empleados universitarios. En abril del 2007 el SETUES cerró el campus universitario exigiendo mejoras salariales.

Los Acuerdos de Paz de enero de 1992 vinieron a modificar los papeles históricos de dos grandes instituciones: de las Fuerzas Armadas que regresaron a los cuarteles y de la UES que regreso al quehacer estrictamente académico. La dictadura había terminado. Y los partidos políticos pasaron a ocupar el espacio que por décadas habían desempeñado las Fuerzas Armadas en la defensa de la dictadura, y la UES en la oposición política.

Fue un proceso traumático para ambas instituciones, pero necesario para avanzar en el proceso de democratización del país. Al Dr. Castillo le tocó vivir esa dolorosa transición. Y con la transformación del FMLN de fuerza guerrillera a partido político y su participación en elecciones, muchos cuadros universitarios pasaron a ser funcionarios municipales o activistas políticos. Y el Dr. Castillo a su vez experimentó diversas situaciones de tirantez con diferentes sectores de la Comunidad Universitaria. La unidad de la izquierda se había roto, adentro de la UES y también afuera, en la sociedad, en 1994 surge el PD (ERP más RN) como primera división en el FMLN.
Y lo más importante, fue que a mediados de 1992 la dirección del FMLN decidió “conceder” la autonomía a todo el movimiento social que lo había acompañado durante la guerra. Esto impactó fuertemente en la UES ya que se pasó de una situación extrema en la que un papel minúsculo bajado desde Guazapa decidía el accionar del movimiento estudiantil y hasta de la UES a una situación en la que todo estaba permitido y cada quien debía “pensar con cabeza propia.”
Inicia una época de reflujo del movimiento estudiantil y docente. Y a esto se vincula una situación de estancamiento académico y de estancamiento en la proyección política nacional. La Universidad durante todo este periodo deja de ser conciencia crítica de la sociedad salvadoreña y se encierra en sus sombreados recintos.

En 1998 surge la Asociación Salvadoreña de Académicos de la UES, ASAUES. El 30 de julio de ese año se realiza el V Congreso Universitario, en el que se constituye el último Comité Ejecutivo de AGEUS. El siguiente congreso que debía realizarse en el 2000 fue suspendido por serias acusaciones que realizaron dos gremios contra dirigentes de AGEUS.

En 1999 la Asamblea legislativa aprueba una nueva Ley Orgánica de la UES. Esto se realiza en el marco de un proceso electoral para la Rectoría en el que participan 8 candidatos, la mayoría de izquierda, que pagan con la derrota su manifiesta incapacidad para unirse. El 29 de abril el movimiento estudiantil realiza una marcha para la aprobación de esta ley. La nueva Ley Orgánica establece que la próxima AGU estará integrada por 24 representantes del sector docente, 24 de profesionales no docentes y 24 de los estudiantes, un total de 72 asambleístas representando a 12 facultades. La AGU elige a las principales autoridades universitarias.

En las elecciones de 1999 compiten para la Rectoría María Isabel Rodríguez (Medicina), Joaquín Vanegas (Ingeniería), Rufino Quezada (Agronomía), René Madecadel Perla (Derecho), Santiago Ruiz (Economía) y Luís Argueta Antillón (Economía). En la planilla de este ultimo como candidato a vice-rector compitió el exrector Fabio Castillo.

Logra imponerse como Rectora la Dra. María Isabel Rodríguez. Y se reelige en el 2003 por otros cuatro años. Durante la gestión de la Dra. Rodríguez se desarrollan diversos procesos de privatización y el intento en mayo del 2006 de vincular a la UES a un préstamo del BID, y de esta forma liquidar su autonomía, lo cual desencadena un amplio movimiento de protesta de los diversos sectores universitarios, en especial estudiantil y docente, que logran con diversos cierres del campus derrotar esta pretensión. Surge el Movimiento Amplio de la Universidad de El Salvador, MAUES, que aglutinó este significativo esfuerzo antiprivatizador.

El 30 de julio de ese mismo año 1999, al final del siglo, surge la Unión de Estudiantes Revolucionarios Salvadoreños 30 de Julio, UERS-30. A partir del surgimiento del UERS-30 aparece una nueva generación de organizaciones estudiantiles que incluyen a la Brigada Revolucionaria de Estudiantes Salvadoreños, BRES; al Frente Universitario Roque Dalton, FURD; al Frente Estudiantil Salvadoreño (FES) Jorge Arias Gómez; al Bloque de Acción Socialista de estudiantes salvadoreños, BASES; Colectivo Rafael Menjívar; a una nueva edición del Frente de Acción Universitaria, FAU vinculada al Bloque Popular Juvenil, BPJ; la Unión de Jóvenes Revolucionarios Marxistas, UJRM entre otros. A nivel de profesionales no docentes nace la Asociación de Profesionales y Técnicos de la UES, APTUES. A nivel docente el Movimiento por la Dignificación Docente, MDUES.

El 5 de julio de 2005 desde una marcha de estudiantes universitarios, un joven provocador de nombre Belloso, de la Brigada Limón, dispara con un fusil contra agentes de la PNC y asesina a dos de estos. A partir de este hecho se genera una furiosa campaña de la derecha contra el movimiento popular y en particular el movimiento estudiantil, la cual logra detener el proceso de crecimiento en que se encontraba. La provocación logró su propósito.

En agosto de 2005 el Movimiento por la Dignificación Docente, MDUES; impulsa una exitosa lucha por lograr el escalafón docente. Sectores del movimiento estudiantil adversan la medida. Se ha roto la alianza estudiantil-docente. En 2006 surge el Movimiento Amplio de la Universidad de El Salvador, MAUES, que aglutinó el esfuerzo antiprivatizador de la UES.

En abril del 2007 el SETUES cerró el campus universitario exigiendo mejoras salariales. El Ministerio de trabajo decreto la huelga como ilegal. Este año 2007 es electo rector el Ing. Rufino Quezada, que se destacó como presidente de la AGU en la lucha contra el préstamo del BID. La izquierda parecía recuperar la conducción de la UES. No obstante esto, en su gestión sobresale la insólita acción de solicitar la intervención de la PNC para irrumpir en el campus universitario, y desalojar a estudiantes que se lo habían tomado para exigir su ingreso a la UES. Con esta acción se violentó claramente la autonomía, y si le agregamos la decisión de cerrar diversos locales de organizaciones estudiantiles, se volvió muy difícil la posibilidad de una reelección, por la fuerte oposición estudiantil.

En el 2011, ya bajo el primer gobierno de izquierda, presidido por Mauricio Funes y resultado de la coalición entre el FMLN y diversas fuerzas progresistas, compitieron por la rectoría seis formulas, dos menos que en la elección anterior. Entre estas se encontraba el CPU, MOTUES y la segunda edición de Unidad Universitaria, que pudieron unirse pero decidieron marchar separados.
Al final resultó electo el Ing. Mario Nieto para el periodo 2011-2015. La izquierda fue derrotada como resultado reiterado de su incapacidad para unificarse en un solo programa y en un único candidato. Una lección que resulta difícil de ser aprendida por la izquierda universitaria es la lección de la unidad.

En abril de 2012 surge como iniciativa unitaria en el movimiento estudiantil, la Coordinadora Estudiantil Salvadoreña, CES. Aglutina a la Asociación de Estudiantes de Derecho, AED; UERS-30, el Movimiento de Transformación de la UES, el sector estudiantil del MOTUES, el sector estudiantil de la Concertación para la Participación Universitaria, CPU, Fuerza Estudiantil Salvadoreña, FES y otras organizaciones. En julio de 2012 el MDUES reinicia sus actividades.
3. La situación actual de la UES: una universidad en disputa

¿Sigue siendo la UES subversiva? La realidad es que la UES atraviesa por una profunda crisis en sus diversos componentes. En particular en el cumplimiento de su normativa interna (Ley Orgánica UES) que ha sido violentada por fuerzas de derecha que han logrado enquistarse en las principales órganos de dirección ejecutiva, de nuestra Alma Mater.

La actual presencia de la derecha en la UES es el resultado de la situación de debilidad en que se encuentra la izquierda como resultado de su dispersión orgánica e ideológica. Las fuerzas revolucionarias y democráticas se encuentran paralizadas y relegadas. Esto ha permitido que la derecha adquiera importantes cuotas de poder y oriente el accionar universitario silenciosa pero firmemente hacia la privatización.

La actual crisis universitaria, de su legislación y función académica, de su investigación y extensión, pretende ser resuelta por la derecha mediante la privatización y el acercamiento de las facultades a sus respectivos “nichos de mercado” del capital oligárquico y últimamente con énfasis en las corporaciones transnacionales. Se pretende poner la ciencia al servicio del mercado y castrar su espíritu profundamente subversivo.

La crisis universitaria abarca ya medio siglo y tiene causas internas y externas y se manifiesta como un prolongado atraso administrativo, tecnológico, académico, en extensión e investigación, así como en lo político. Entre las causas internas de la crisis se encuentran las de la ausencia de un presupuesto justo para su funcionamiento, una legislación impuesta que burocratiza su gestión administrativa, intervenciones que han destruido su patrimonio, ausencia de proyecto universitario, sectarismo, academicismo, atraso administrativo y rezago político con respecto al proyecto histórico. Entre las externas se encuentran la globalización educativa, así como las múltiples agresiones militares y las capturas, desaparecimientos y asesinatos de miembros de la Comunidad Universitaria.

La UES atraviesa una encrucijada histórica. Los Acuerdos de Paz de enero de 1992 modificaron profundamente el escenario político y los roles tradicionales de las fuerzas e instituciones sociales. La Democracia Cristiana había sido ya desplazada del gobierno y ARENA pasaba a ocupar el papel de partido de gobierno. La Fuerza Armada a regañadientes abandonaba los ministerios y regresaba a los cuarteles, después de largos sesenta años de ser el pilar incuestionable de la dictadura militar.

Y la misma UES se encontraba en una situación novedosa, en la que la dinámica nacional le relevaba de golpe, por muerte súbita, de su tradicional papel de rectora de la oposición política y quedaba en un angustiante vacío de pertinencia, del cual todavía no se recupera. Ya este desplazamiento había iniciado en octubre de 1980 con la creación de la poderosa alianza de fuerzas político-militares conocida como FMLN, que vino a asumir la conducción del proceso de lucha por la transformación de la sociedad y que influyó decisivamente en la conducción de la UES durante el periodo de la guerra popular revolucionaria.

La crisis de la UES del siglo XXI tiene estos antecedentes. Y puede objetivamente tener dos salidas, resolverse en dos vías: profundizar el proceso para convertirse en una universidad al servicio de la oligarquía y del imperialismo o recuperar su histórica naturaleza subversiva de una universidad al servicio de los sectores populares. El desenlace de este conflicto estará determinado por la capacidad organizativa y programática que alcancen cada una de las fuerzas en pugna. Es una universidad en disputa en medio de una sociedad en disputa.

La construcción de una alternativa desde la izquierda que busque recuperar el papel subversivo de la UES en este siglo XXI necesita cuidarse de variadas y peligrosas tentaciones como son las de ver exclusivamente a la UES y no a las universidades privadas, observar la visión universitaria o su ausencia solo al FMLN y no de ARENA; ver solo al movimiento popular y no a la ANEP, solo a los docentes y no a los estudiantes, solo a las autoridades y no a la comunidad universitaria, solo los éxitos y no las derrotas, solo el pasado y no el futuro, solo a la UES y no a la sociedad, solo a la UES y no al gobierno, solo a la UES y no a los partidos políticos. Armar las piezas de este rompecabezas es parte de apoderarse de la iniciativa estratégica.

En este complejo escenario surgen como desafíos de conducción para el movimiento estudiantil y docente la necesidad de elaborar una plataforma de lucha que logre impactar y movilizar a la comunidad universitaria. Como elementos esenciales esta plataforma debe incluir la lucha por la autonomía y rechazar el actual proceso de privatización, Que ya esta avanzado.

La Reforma Universitaria, en particular la simplificación de procesos burocráticos para agilizar la actividad académica. La lucha por un presupuesto justo, que permita enfrentar y resolver el eterno problema de nuevo ingreso. Y recuperar el vínculo de solidaridad con el movimiento popular y la tarea de ser conciencia crítica de nuestra sociedad. Alrededor de estas cuatro banderas podemos establecer alianzas y desplegar la iniciativa de nuestras divididas y disminuidas fuerzas.

Debe de Reivindicarse la lucha por una universidad pública, con altos niveles académicos y científicos, en la medida que responda a los intereses populares y no se convierta en un nuevo instrumento de opresión y diversionismo ideológico. Luchar por una universidad antiimperialista, libre, popular y democrática. Existe una relación dialéctica en la cual la lucha por un presupuesto justo (más infraestructura, laboratorios y bibliotecas) forma parte y fortalece la lucha por la reforma universitaria,

Perspectivas

El desenlace de la crisis universitaria va estar vinculado a la voluntad de las fuerzas políticas y sociales por impulsar procesos que se orienten a luchar por la unidad de la izquierda en la UES. Es un proceso que ya está en marcha. La CES, MOTUES, CPU-MRU y MDUES reflejan este proceso.

El 19 de junio la Concertación para la Participación Universitaria divulgó un pronunciamiento con el sugestivo título de OCHO MESES DE GOBIERNO UNIVERSITARIO ¿PARA QUE? Explica el CPU que después de 100 días de gestión “como observadores críticos del actual gobierno universitario presidido por el Ing. Mario Lovo y el MIUES, la concertación CPU, considera conveniente señalar la siguiente problemática.” Y abordan aspectos académicos, de proyección social, administrativos y jurídico-políticos. Y hacen un planteamiento de lucha.

En el plano académico valoran que “no hay señales de cambios de políticas curriculares centrales para las facultades y se mantienen las mismas metodologías obsoletas donde el docente es el piloto del aprendizaje, centralizado y bancario, dejando a un lado el proceso enseñanza- aprendizaje docente estudiantil como una unidad dialéctica que realiza la síntesis por medio de la participación y el debate del conocimiento científico.”

En el plano de la proyección social, consideran que “no se ha relanzado el trabajo de proyección social identificando propuestas a mediano y largo plazo que expresen la relación universidad-pueblo (en las comunidades y sectores sociales). Y la pertinencia social de la UES como universidad pública no se refleja en armonía con las necesidades de la sociedad y con las condiciones de su progreso.

En el plano administrativo son de la opinión que existe “desorden del sistema de seguridad, inseguro, con asaltos a pleno día, vigilancia a desgano. Saneamiento ambiental, deficiente en la recolección de basuras, limpieza a medias de plazas, Zonas Verdes desprotegidas. Ordenamiento Territorial, el parqueo vehicular un caos en las horas tempranas y nocturnas, ruido estridentes en los mercados móviles, señales defectuosas. No se ha llevado a cabo un proceso de ingeniería administrativa y se mantiene un aparato cuantitativamente elevado olvidándose que la universidad su objetivo principal es producir conocimiento Científico y enseñanza con pertinencia social.”
En el plano jurídico-político consideran que “no se ha elegido el Vicerrector administrativo y con argucias leguleyas y de correlaciones amañadas en el parlamento universitario (AGU y CSU) pretenden gobernar con un personaje que ha sido derrotado en todas las ocasiones de carácter abierto y lo mantienen “interinamente” de Vicerrector administrativo, violando flagrantemente institucionalidad de la UES.”

“Frente a esta problemática – subrayan los del CPU- y con la responsabilidad que nos caracteriza hacemos un llamamiento a la comunidad universitaria a integrarnos organizadamente desde la perspectiva del principio político de la Unidad en la acción, donde participan estudiantes, trabajadores académicos y administrativos a lucha por los siguientes objetivos:1.Rescatar la institucionalidad de los órganos de Gobierno de la UES y en particular de la Asamblea General Universitaria manipulada actualmente por una minoría de universitario corruptos y deshonestos que negocian votos, puestos de trabajo por sus voto. 2.Crear condiciones a corto plazo para la conformación de la Asociación General de Estudiantes Universitarios AGEUS como el gremio legítimo y representativo de los estudiantes de la UES.3.Constituir el Congreso Universitario desde la comunidad universitaria para una reforma universitaria.”

El 28 de julio el Movimiento por la Dignificación Docente de la UES, MDUES se pronunció públicamente ante la crisis universitaria. Explican que “en años pasados desarrollo importantes luchas a favor de la autonomía universitaria, como fue la derrota de los planes privatizadores impulsados por el BID- Dra. María Isabel Rodríguez, y otros éxitos relacionados con reivindicaciones académicas y laborales, ante la gravedad de la actual crisis que vive la UES se ve en la necesidad de reanudar sus actividades.”

Señalan que están comprometidos a “emprender acciones que contribuyan a rescatar nuestros derechos como universitarios, que están siendo pisoteados por grupos enquistados en organismos de gobierno, que pretenden colocar al Alma Mater al servicio de los intereses de la derecha y la oligarquía de este país y terminar con la gloriosa tradición de una Universidad al servicio de nuestro pueblo y su liberación.”

“Es significativo -afirman- que emprendamos esta lucha en el marco del 40 aniversario de la toma militar realizada por el presidente Arturo Armando Molina el 19 de julio de 1972. La derecha siempre ha soñado con aplastar el papel liberador y popular de la UES y en esa época intervinieron militarmente para acallar la voz de nuestra Alma Mater. Hoy la intervención de la ANEP y de ARENA es más sutil, la realizan a través de la ruptura del orden legal universitario y mediante la promoción de “beneficiosas” relaciones con corporaciones transnacionales.”
Denuncian que “la estrategia de la derecha pretende privatizar y convertir a la UES en una universidad inofensiva e irrelevante en el actual proceso de transformaciones que vive nuestro país o en una Universidad claramente alineada con las fuerzas oligárquicas como se puso de manifiesto con el reciente comunicado de la Facultad de Ciencias y Humanidades apoyando a la ANEP y a FUSADES, elaborado por un exiguo grupo al margen de la comunidad académica de dicha facultad.”

Agregan que estos sectores de derecha “pretenden mediante maniobras dilatorias y compra de voluntades usurpar el cargo de la Vice-rectoría Administrativa con un personaje claramente identificado con INQUIFAR, que ha perdido ya en dos oportunidades y pretende mantenerse de facto.”

Enfatizan que “la derecha ha podido avanzar en la UES aprovechándose de la dispersión orgánica de los sectores progresistas, particularmente docentes y estudiantes. Es por esto que desde el espíritu combativo de los héroes y mártires del 19 de julio de 1972 y del 30 de julio de 1975 hacemos un llamado a la Comunidad Universitaria a recuperar nuestra Universidad y a luchar por un presupuesto justo, por una reforma universitaria integral y la defensa de nuestra autonomía.”

BIBLIOGRAFIA
  1. Arias Gómez, Jorge. En memoria de Roque Dalton. Editorial Memoria. San Salvador. 1999
  1. Arias Gómez, Jorge. FARABUNDO MARTI. EDUCA. San José, CR. 1972
  2. Broccoli, Ángelo. Antonio Gramsci y la educación como hegemonía. Editorial Nueva Imagen. México D. F. 1987
  3. Castellanos, Juan Mario. CONCULTURA. San salvador. 2007
  4. CPU. OCHO MESES DE GOBIERNO UNIVERSITARIO ¿PARA QUE?
cpu.flakepress.com
  1. Dalton, Roque El Salvador Monografía. Editorial Universitaria. San Salvador. 1979
  2. ESTUDIOS. No. 54. Enero-febrero 1970. Órgano del CC del Partido Comunista de Uruguay.
  3. Duran, Miguel Ángel. Historia de la Universidad. Editorial Universitaria. San Salvador. 1975
  4. Fortín Magaña, Romeo. Conferencias y discursos. Editorial Universitaria. San Salvador 1963
  5. Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores. México D. F 1978
  6. Gutiérrez, Francisco. Educación como praxis política. Siglo XXI editores. México D. F. 1984
  7. Handal, Schafik. Legado de un revolucionario. Ediciones Instituto Schafik Handal. San Salvador. 2011
  8. Hernandez, Evaristo. Sociología de El Salvador. www.socioelsalvador.blogspot.com
  9. Kuhn, Thomas S. La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica de España. Madrid. 2006.

  1. López Vallecillos, Ítalo. El periodismo en El Salvador. UCA Editores. San Salvador. 1987
  2. Mijango, Raúl. LUCHA ARMADA historial de un puño. Red-Imprenta. San Salvador, 2012
  3. MDUES. Pronunciamiento del Movimiento por la Dignificación
  4. Navarrete, Sarbelio. En los jardines de Academo. Editorial Universitaria. San salvador. 1977
  5. Parkman, Patricia. Insurrección no violenta en El Salvador. CONCULTURA. San salvador. 2003
  6. Pineda, Roberto. Las luchas populares del siglo XX en El Salvador. SIEP. San Salvador. 2011 www.ecumenico.org
  7. PLAN DE DESARROLLO 1988-1992 Universidad de El Salvador. San Salvador. 1988
  8. Quezada, Rufino. Martínez, Hugo. 25 años de estudio y lucha. San salvador. 1995
  9. Quiroz, Román Mayorga. La Universidad por el cambio social. San salvador. UCA Editores. 1976
  10. Rojas U, Javier. Conversaciones con el Comandante Miguel Castellanos. San Salvador. UNSSA. 1988
  11. SERCAP. El maestro y el alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje Guatemala 1994
  12. Tecla Jiménez, A. Universidad, burguesía y proletariado. Ediciones taller Abierto. México D. F. 1978
  13. Valle, Víctor. Siembre de vientos El salvador 1960-69. CINAS. San José, CR. 1993
  14. Wschebor, Mario. Imperialismo y universidades en América Latina. Editorial Diógenes. S. A. México D. F. 1979
Fuerza Histórica Latinoaméricana.

Fuerza Histórica Latinoamericana

Saludos y bienvenida:

Trovas del Trovador


Si se calla el cantor, calla la vida...inspirate,instruyete,organizate,lucha,rebelate.



Saludos y bienvenida:


Inevitablemente, cada individuo hace parte de su vida y de su historia aquellos acontecimientos que marcaron un recuerdo bueno o malo en la efemérides y en su vida...
Recordar por ejemplo aquellas cobardes masacres de la década del 70 en El Salvador (Chinamequita,Tres Calles,Santa Barbara,30 de Julio,entre muchas otras y seguro estoy es una experiencia que se repite a lo largo y ancho de Americalatina), masacres que conmocionaron a la nación y sacudieron la conciencia de muchos.

Esas masacres aceleraron el enfrentamiento entre ricos y pobres, entre el pueblo y las Fuerzas Armadas Nacionales, Toda aquella década fué de constante actividad politico-social y su principal escenario eran las calles, para las celebraciones del efemérides nacional de cualquier indole, se desarrollaba una manifestación de dolor, muy significativa y emótiva, muchas, con los restos de los asesinados y el reclamo del retorno o aparecimiento con vida de los capturados y desaparecidos.

Muchos jóvenes,a partir de aquellas cobardes acciónes por parte del Estado, radicalizamos nuestra pocisión y optamos por la lucha armada como única solución a la crisis que cada dia se profundizaba más y más...

A partir de aquella década, la protesta se hizo afrenta digna contra la dictadura militar, salir a protestar era recuperar,rectificar y sanear digna y valientemente, todo aquello que en anteriores décadas de terror, las clases dominantes habian institucionalizado.

Con aquellas jornadas de lucha, no solo denunciamos y condenamos a los eternos enemigos del pueblo, sino que hicimos sentir el grito de guerra de todos aquellos que sacrificada pero dignamente y hasta entonces, habian escrito la historia,nuestra heróica historia...

Que hubiera sido de nosotros, si Monseñor Romero hubiera pensado más en su tiempo, el dinero y su sombrero copa ancha junto con su pulcra sotana,por no arriesgar el pellejo a costa de convertirse en "La voz de los sin voz" y en el santo de los desposeidos?

Que seria de nosotros?, si Roque Dalton, sabiendo que podria incluso, morir a manos de sus propios "camaradas", no hubiera arriesgado la canción hecha palabra y herramienta de lucha, para gritarle sus verdades a los poderosos y sus criticas mordaces a los ultraizquierdistas y al Partido Comunista.

No seriamos dignos, de llamarnos salvadoreños si Farabundo Marti, no hubiera dispuesto ir a enlodar sus botas a "Las Segovias" junto a Sandino el General de hombres libres, como su lugarteniente.
Si Miguelito Marmol, no se hubiera levantado con las ganas que lo hizo después de haber sido acribillado frente al pelotón de fusilamiento, para seguir arriesgando el pellejo reclutando, concientizando, organizando, y manteniendo vivo el grito de guerra de "Viva el Socorro Rojo Internacional", que inconclusamente y con toda valentia intentó Farabundo.

Fraternalmente, Trovador


UN DÍA COMO HOY, 12 de febrero de 1973, los principales periódicos de El Salvador difundieron fotos de la muerte de los compañeros José Dima...